DIVÁN DEL TAMARIT DE GARCÍA LORCA. 75 CUMPLEAÑOS

Publicado: marzo 31, 2015 en Artículos, Literatura
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En 2015 se cumple el 75 aniversario del que, para mí, es el libro más misterioso y subyugante de la prodigiosa poesía lorquiana. Efectivamente, Diván del Tamarit apareció por primera vez en 1940, editado por su hermano Francisco y Ángel del Río, en la Revista Hispánica Moderna, que la Universidad de Columbia editaba por entonces en  Nueva York, y, muy poco después, el libro, junto al drama Así que pasen cinco años,  fue publicado en Buenos Aires por la editorial Losada, que había fundando dos años atrás el español Gonzalo Losada (1894-1981) .

En su recuerdo, reproduzco aquí el muy breve texto que, con el título “En el jardín cerrado del Tamarit”,  publiqué en el número 50 de la revista Barcarola, junio 1996, pp. 37-38 y el impresionante primer poema del libro.

1ª edición

Diván del Tamarit: Dos vocablos agudos que expanden ambigüedad.

Sí, estamos en un carmen granadino y se trata de fórmulas que se asocian, más o menos vagamente, con la poesía arábigo-andaluza. Pero es más real la impresión de paraíso perdido y recobrado, la de amenaza incierta y evanescente, la de belleza desvalida que se asocia con el ourobórico Erotánatos, el eterno tema del enamorado y la muerte.

 Es en este poco editado poemario donde la fascinación lingüística y referencial del mundo lorquiano se manifiesta más patentemente y aquí fascinación toma su sentido primígeno de magia, encantamiento o hechizo: Desde la aludida eufonía del título hasta las últimas palabras del postrer poema del libro, “Casida de las palomas oscuras: “La una era la otra / y las dos eran ninguna”. Si la poesía es, en tantos sentidos, reconciliación con el enigma, Diván del Tamarit nos sumerge en el más puro de los sinsentidos: el misterio de la belleza pensada y resbaladiza, frágil e inmortal.

 Sensualidad y naturaleza se superponen en imágenes donde el hombre aparece cargado con toda la angustia de su temporalidad, de su siniestro destino. Sólo que esa belleza absoluta, platónica, al mismo tiempo que fascina, hiere.

Diván del Tamarit (1)

GACELA DEL AMOR IMPOSIBLE 

Carlos Cano Divan del Tamarit

 Nadie comprendía el perfume

de la oscura magnolia de tu vientre.

Nadie sabía que martirizabas

un colibrí de amor entre los dientes.

Mil caballitos persas se dormían

en la plaza con luna de tu frente,

mientras que yo enlazaba cuatro noches

tu cintura, enemiga de la nieve.

Entre yeso y jazmines, tu mirada

era un pálido ramo de simientes.

Yo busqué, para darte, por mi pecho

las letras de marfil que dicen ”siempre”,

”siempre, siempre”: jardín de mi agonía,

tu cuerpo fugitivo para siempre,

la sangre de tus venas en mi boca,

tu boca ya sin luz para mi muerte.

Emilio Barón Diván del Tamarit003

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