Archivos de la categoría ‘Notas biográficas’

ARANDA NICOLÁS, Rosa María, Zaragoza, 23-01-1920 / Zaragoza, 21-09-2005.

Siendo niña, su familia se trasladó primero a San Sebastián y, más tarde, a Madrid, donde su padre probó como empresario teatral, con poco éxito en tiempos tan conflictivos, por lo que en 1936 la familia volvió a Zaragoza. Deportista en su juventud, Rosa María comenzó escribiendo artículos para Vértice, la revista literaria más importante de Falange Española.

Tras su matrimonio con el militar y deportista Fernando de la Figuera, residió temporalmente en Marruecos, donde ambientó Tebib. De vuelta a Zaragoza, se relacionó con el círculo surrealista en el que figuraban J. E. Cirlot, Alfonso Buñuel, García-Abrines, Pilar Bayona… 

Se inició en la novela con Boda en el infierno, que fue llevada al cine por Antonio Román y obtuvo -junto a Raza– el Premio Nacional de Cinematografía. Su segunda novela, Cabotaje, sobre el tráfico de drogas, dio paso a una narrativa enfocada al público femenino de la época. 

Como narradora, fue finalista en certámenes de prestigio como el Nadal, Café Gijón, Elisenda de Montcada, Ondas y Ateneo de Valladolid. En 1984 recibió el Premio Ciudad de Calatayud de novela corta por Alguien en alguna parte y, cuatro años después, el Premio Constitución de la Junta de Extremadura por Esta noche y todas las noches.

Además de la novela, tocó otros géneros literarios, especialmente el teatro. Colaboró con asiduidad en la prensa periódica (El Noticiero, Amanecer, Cierzo), revistas (Estafeta Literaria, El Español, Lecturas) y emisoras de radio (Radio Zaragoza). Su último libro fueron unas memorias, Paisajes internos, género muy poco usual en la narrativa femenina aragonesa de su tiempo.

     OBRAS

Boda en el infierno (novela), Madrid, Afrodisio Aguado, 1942.

Cabotaje (novela), Madrid, Afrodisio Aguado, 1943.

Tebib (novela), Zaragoza, Artes Gráf. Berdejo Casañal, 1945


Con los ojos vendados (novela), Madrid, Pueyo, 1948.

Medio millón y un piso (novela), Madrid, Pueyo, 1949.

Tiempo de cristal (poesía), Zaragoza, CAZAR, 1983.

Alguien, en alguna parte (novela breve), Zaragoza, IFC, 1983.

Fiera solitaria (poesía), Madrid, Torremozas, 1988.

Esta noche y todas las noches (novela), Mérida, Editorial Regional de Extremadura, 1989.

Paisajes internos (anecdotario vital) , Zaragoza, Ibercaja, 2003.

                                       BIBLIOGRAFÍA

-ACÍN, Ramón, “Reseña” de Esta noche y todas las noches, Heraldo de Aragón, 4-I-1990.

-ARANGUREN EGOZKUE, José Luis, “Reseña” de Esta noche y todas las noches, Boletín del Ateneo de Zaragoza nº 41, diciembre 1989.

-CASTRO, Antón, “El altar de los recuerdos”, (“Reseña” Paisajes internos), Heraldo de Aragón, 29-11-2003.

-ESTEVAN, Manuel, “Dos poetas femeninas” (Reseña de Fiera solitaria), Heraldo de Aragón, 27-V-1988.

-FERNÁNDEZ CLEMENTE, Eloy, 50 números. Octubre de 2001 a Octubre de 2007, Ibercaja, Zaragoza, 2007.

-HORNO LIRIA, Luis, “Reseña” de Tiempo de cristal, Heraldo de Aragón, 17-XI-1983.

-, “Reseña” de Alguien, en alguna parte, Heraldo de Aragón, 24-XI-1983.

-MARTÍNEZ BARCA, Pilar, “Del mar y la soledad; del amor y la noche” (Reseña de Esta noche y todas las noches), El Día, 11-V-1990.

-NAVALES, Ana María, Antología de narradores aragoneses contemporáneos, Zaragoza, Heraldo de Aragón, 1980, pp. 22, 125-131.

-, “Carta-Prólogo” a Tiempo de cristal, Zaragoza, CAZAR, 1983.

-PARADA, María Rosario de, “Rosa María Aranda”, Barataria nº 19, abril 2005, pp. 12-13.

-RAMÍREZ, Elisa (coord.), Diccionario de escritores en lengua castellana, Madrid, CEDRO, 2000, pp. 32-33.

Publicado en Diccionario de Escritores Aragoneses Contemporáneos (1885-2005, Diputación de Zaragoza, 2010, p. 105. Con añadidos.

PRECIOSILLA (Manuela Tejedor Clemente), Calatayud (Zaragoza), 4.I.1893 – Madrid, 12.XI.1952. Cupletista

En los inicios del sigo, todavía niña Manolita, la familia se trasladó a Madrid, donde una hermana de su padre, de nombre Pascuala, regentaba una pensión para artistas en el número 15 de la calle Jardines. En ella moraba junto a su madre una muy joven aunque ya consagrada, Pastora Imperio. Sin duda, fue allí donde la joven adquirió el veneno del escenario. Pronto, la muerte del padre deparó que los  ingresos se hiciesen imprescindibles, con lo que, tras prepararse en diversas academias y asesorada por el maestro Quinito Valverde, que fue su Pygmalion y amante, comenzó a trabajar con el nombre de La Minionnette, aunque, ya en 1911, a raíz de su debut en el Petit-Palais, lo cambió por el cervantino remoquete de La Preciosilla y poco tardó en hacerse un hueco en el concurrido mundo de las varietés, gracias a su belleza, desparpajo y cualidades de bailarina y cupletista,

En 1912 se incrementó su popularidad, a raíz de sus actuaciones en el teatro Romea con un repertorio de canciones picarescas servidas por Quinito Valverde, que, además la llevó a París donde debutó en music-hall Jardin de Paris, logró cierto reconocimiento y volvió todavía más experta en las artes del escenario y la seducción. Desde entonces fue famosa por ello y procuro que sus escarceos eróticos le fueran provechosos. Preciosilla supeditó sus escrúpulos al brillo y al triunfo personal. Sus atuendos eran de los más atrevidos de la época y las joyas -también se la llamó “la reina de los brillantes”- llamaban la atención por su espectacularidad. 1912 fue también el año en el que registró ocho grabaciones -había grabado las primeras en 1911- extraídas del repertorio proporcionado por Valverde. En vista de ello, su hermana mayor, Mercedes (1890-1963), también de gran belleza, se había lanzado a los escenarios, unos meses antes, con el nombre de Mussetta, también llamada Preciosilla II. Según Retana, no sentía el arte y desconfiaba de sus facultades, frente a su hermana. Tras unos años de actuaciones, matrimonió en 1923 con un sujeto adinerado, acción que constituyó el afortunado fin de carrera de muchas de sus congéneres.

De nuevo en España, Manolita tomó lecciones con el maestro Larruga y pronto se hizo habitual en los escenarios más concurridos. Es curiosa su asociación con la Chelito, con la que actuó durante el periodo central de la segunda década del siglo. Las dos eran adictas a lo que entonces llamaban sicalipsis y después se denominaría “destape”, privilegiaban la rumba y la machicha y procuraban enredarse con amigos de posibles. Álvaro Retana, amigo de ambas y también de Mussetta, no solía ser muy piadoso cuando se trataba de hacer sus semblanzas: “Aunque nacida en Calatayud no era amiga de hacer favores (…) si no había posibilidad de beneficio monetario”.

De la larga vida artística de Preciosilla, apenas nos queda su treintena de discos. Sabemos que en 1915 participó en alguna filmación para Royal Film, empresa fundada por el gran Ricardo Baños, pero se ha perdido, como se esfumaron las de divas como Raquel Meller o mitos como Jack Johnson, el púgil campeón del mundo que peleó en Barcelona con el dadaísta Arthur Cravan. A partir de esa fecha, Manolita actuó sin cesar por España y Portugal, viajó por toda América con variable fortuna, aunque fuera en las Antillas donde alcanzó mayor éxito. Al volver a España, ya llevaba la fama de ser una potentada, pese a que su representante le sustrajo buena parte de las ganancias.

    En los años treinta, a pesar de los cambios de gusto del público y la decadencia del género, Preciosilla siguió actuando con asiduidad. Una nota de Estampa en 1932 advierte: “Si las compañeras de varietés de Preciosilla se eclipsaron voluntariamente, ésta en 1932 es diosa mayor de la mitología cabaretera y cuando surge un bilbaíno dispuesto a gastarse mil pesetas en champaña, Manolita se baña en esta espuma”.

    Durante la guerra civil -y pese a sus convicciones franquistas, estimuladas por su privilegiada situación económica- actuó para los combatientes republicanos. Hubo de responder así, pues, denunciada por deudores y vecinos envidiosos, fue expedientada en 1937. Pasaría un par de meses en la cárcel de mujeres, pero la causa se fallaría a su favor. Desde octubre de 1938 hasta febrero de 1939 fue una de las figuras del espectáculo “Radio Variedades Calderón 1940” en el teatro de ese nombre, con Ramper, Balder, La Yankee, Perico del Lunar y otros, destinado a mantener la moral de la población. Es verdad que no pudo salir de Madrid y hubo de afrontar las consabidas requisas, denuncias y acusaciones, incluso una vecina de ideas radicales quiso asesinarla.

Acabada la contienda, en retirada el género que le dio fama y, a pesar de lo que perdió en la guerra, con un buen patrimonio, Preciosilla se retiró de los escenarios y se dedicó a incrementarlo. Al morir,  dejó a su hermana Mercedes, ya viuda, una sustanciosa suma. Ésta construyó un mausoleo y, a su muerte, los bienes pasaron a fundaciones piadosas.

Publicado en Diccionario biográfico español, Madrid, Academia de la Historia, 2012. (Con varias adiciones).

                                                       BIBLIOGRAFÍA

BARREIRO, Javier, Cupletistas aragonesas, Zaragoza, Ibercaja, 1994, pp. 21-29.

-, Siete cupletistas de Aragón, Zaragoza, Prames, 1999, pp. 30-36.

-,Voces de Aragón, Zaragoza, Ibercaja, 2004, pp. 148-151.

-Voz: “Tejedor Clemente, Manolita (Preciosilla)”, Diccionario biográfico español.Vol. XLVII, Madrid, Academia de la Historia, 2012, pp. 695-696.

LÓPEZ RUIZ, José. Aquel tiempo del cuplé, Madrid, Avapiés, 1988, pp. 94-99.

MIRANDA RUIZ, Juan Carlos, http://consuelitoyotrasbellasdelcuple.blogspot.com.ar

RETANA, ÁLVARO, Historia del arte frívolo, Madrid, Tesoro, 1964, p. 77.

                                                 DISCOGRAFÍA ESCOGIDA

El diávolo francés, Jumbo Record A135028; Difícil de decir, Jumbo Record A135029; La chica de Mezquita-La danza de Madrid, Gramófono 653100; ¡Ay!, ¿Qué me haces?, Gramófono 653001; Una noche feliz, Gramófono 653002; La chumbera, Gramófono 653003; La danza del oso, Gramófono 653004; Filomena, Gramófono 653005; La codorniz, Gramófono 653006; Preciosilla (canción de gente menuda), Gramófono 653007; La mujer española, Gramófono 653008; El beso internacional, Pathé 2446A, El piropo cosmopolita, Pathé 2446B; Secundino, Pathé 2447A, S. A. La Rumba Pathé 2447B

Tejuela-1

(Texto publicado en El Pollo Urbano nº 195, febrero 2020, aquí aumentado).

La muerte en el pasado diciembre de Manuel Giménez, “El Tejuela”, como apareció en sus discos y él mismo se firmaba, supone la desaparición en Aragón del último representante del canto gitano aprendido en las fuentes originales de la tradición. En su caso, además, correspondiente a una zona de España -León, Asturias y norte de Castilla- habitualmente poco tenida en cuenta a la hora de catalogar las múltiples facetas del arte flamenco.

Tejuela, por sí mismo, era un auténtico personaje y formaba parte integral de los zaragozanos barrios del Boterón y de la Magdalena, donde podía vérsele habitualmente, paseando, muy atildado con su gorrilla y su terno rutilante. Enjuto, seco pero fuerte, potente y decidido, su bronca voz ayudaba a la intensidad de su presencia.

Inicios

Nacido en León (1937), en circunstancias muy parecidas a las de Rafael Farina, con el que más tarde tendría relación, aprendió los cantes del ambiente que lo rodeaba. Pertenecía a una familia ambulante de gitanos canasteros, que solían hacer sus campamentos en las orillas de los ríos, tanto por proveerse de agua para ellos y sus animales, como para tener a mano los mimbres con los que ejecutaban su trabajo: “…empecé a cantar a los 4 años, animaba las fiestas de la familia y venían los gitanos a verme”.

Tejuela bebió muy especialmente, de las fuentes flamencas de su abuelo Félix (Félix Jiménez Lozano), patriarca gitano de la vieja estirpe, a quien veneraba y del que contaba sabrosísimas historias. Quien conoce relatos personales y auténticos de la posguerra, se imaginará cómo era la vida de una familia gitana peregrina por las tierras de España en los años cuarenta. En esas correrías aprendió los cantes en extinción (pravianas, montañesas, cachuchas, farrucas y otros cantes de ida y vuelta) que, casi por milagro, llegó no sólo a dejarnos en la memoria de su voz sino también a grabar.

Madrid

A mediados de los años cincuenta, Manuel se asentó en la capital de España y conoció de primera mano los tablaos (El Corral de la Morería, Villa Rosa, Los Gabrieles…), las salas de fiestas como el Lido, pero también las ventas y las juergas de señoritos. En el Lido, que luego se convirtió en la discoteca Alcalá 20 y que terminó incendiándose el 17 de diciembre de 1983, causando 81 muertes, Tejuela trabajó con gentes como Rocío Jurado, Raphael, Andrés Pajares… Le cantó a Carmen Amaya… y se reconvirtió en cantaor de baile cuando le ofrecieron más dinero para hacerlo. Fue más de un cuarto de siglo lo que El Tejuela vivió en Madrid, con lo que le dio tiempo a apreciar el cambio en el flamenco y la vuelta del revés que experimentó España. El país de 1970 –no digamos el de los años ochenta- no tenía nada que ver con el del tiempo en que El Tejuela llegó al Madrid de Chicote, Ava Gardner y Luis Miguel Dominguín.

Desde los más prestigiosos cantaores hasta Clint Eastwood, Manuel conoció una fauna nocherniega que, de haber tenido posibilidad de dejar memoria de ella, su testimonio hubiera constituido un festín. Especialmente admirados fueron sus tangos, de un aire cercano al de Porrina de Badajoz, con quien trabajó en algunas ocasiones formando parte del elenco “Porrina y su Combo gitano”. Camarón grabó e incorporó alguno a su repertorio, dándole un aire de soleá por bulerías, como también lo harían Remedios Amaya, El Zíngaro y El Potito. Decían que, durante una temporada, el ya legendario cantaor de la Isla acudía todas las tardes a casa del bailaor Gabriel Heredia para escuchar en cassette los tangos de Tejuela.

Fruto de su trabajo, el cantaor leonés participó también en cuatro curiosas películas (V. Filmografía). Es poco conocido que, durante los años setenta, Manuel grabó dos discos en formato single y un long play. Fue con el sello madrileño Acropol, especializado en la rumba callejera y underground, reducto de donde surgieron Los Chichos, Los Chunguitos o Los Calis, que firmaron con discográficas más potentes. El primero de los singles, aparecido en 1974, contenía “Niña guitarra” y “Por pintar una mujer”. Al año siguiente se editó otro con fandangos: “Bebe agua de esta fuente” y un blues, “Zapatillas blancas”. En 1980 fue un Long Play que el sello Doblón tituló “Cante para todos”. Todavía, en 1984 se editó una cinta-casette, que en una cara llevaba cantes de Manuel de Córdoba y en la otra se reproducían los cuatro que Tejuela había grabado en sus dos primeros discos. (V. Discografía).

Zaragoza

Avanzados los años ochenta, con el declive de los tablaos y un nuevo flamenco asomando, Tejuela se trasladó con su familia a Zaragoza y se asentó en el barrio del Boterón, al oeste –y el Oeste-  de la Magdalena, que por entonces vivían su particular movida, con salas nocturnas de indescriptible ambiente, como el “Arrebato”, e intensa actividad musical de la que el también recientemente desaparecido José Luis Cortés “Panoja” era su principal promotor. Éste, fundó en unión de Moisés Falo, la Peña Unión Flamenca, primero en el local de la calle Doctor Palomar y, después, en el actual “Meccano” de la calle Heroísmo y promovió a Manuel al cargo de vicepresidente. En ambos lugares actuó el ya veterano cantaor y empezó también a transmitir su magisterio a las nuevas generaciones.

A finales de los años noventa, “Panoja” ideó la formación de un elenco que, con el nombre de Flamenco Norte, realizó diversas actuaciones. El grupo lo componían Tejuela, el grupo folklórico Biella Nuey y el reputado bailarín Miguel Ángel Berna, que llegó a dar clases en la mentada Peña Unión Flamenca, pero disensiones con el manager hicieron que la formación tuviera poco recorrido. En youtube pueden verse unos minutos de una actuación de Flamenco Norte y una breve entrevista con el cantaor.

Todavía la voz de Tejuela tenía la áspera potencia telúrica que lo había caracterizado, con lo que Panoja decidió grabar un disco compacto como homenaje a su trayectoria con el título de “Cante para todos”(1999), donde se recogían los estilos más personales y característicos de su cante. Escribía entonces José Luis:

…un hombre que transmite bondad con su mirada y su cante; impregnado de amor y dolor; como documento y testimonio para la gente joven; como archivo de formas flamencas que se están perdiendo: la cachucha, una forma antiquísima de folklore granadino y navideño; y sus palos principales: pravianas, farrucas, montañesas y guajiras; cantes que, por diferentes razones,  arraigan en el Norte flamenco. Junto a estos cantes presentamos sus tangos, sus fandangos por aires de la Calza y Palanca; una carcelera y una soleá que duele al escucharla; tal es el sufrimiento y tristeza que destila, con esa voz a punto de romperse. Pepe Habichuela fue el guitarra elegido por el deseo del propio Tejuela.

Una vez publicado el disco, Tejuela volvió a Madrid para actuar acompañado de su hijo Emilio a la guitarra y Arturo Jiménez con el cajón. Merecería los honores de un suelto en El País (25-X-2000), firmado por el gran crítico Ángel Álvarez Caballero.

Fue en 2004, cuando el Festival Flamenco de Zaragoza, que entonces se celebraba en la Sala Multiusos del Auditorio y por el que pasaron numerosas figuras, invitó a Tejuela. El día 20 de abril Duquende y Manuel fueron los únicos  protagonistas.  Entonces era yo el presentador del Festival y, aunque lo había visto actuar y lo conocía de vista, fue la primera vez que hablé largamente con él. A partir de entonces, nos encontrábamos frecuentemente por la Magdalena y charlábamos de su vida, de flamenco y de los proyectos que nunca dejó de tener. Recuerdo que, en cuanto recibió su último CD, titulado como el anterior “Cante para todos” pero con diferentes contenidos, apareció por mi casa para dedicármelo personalmente. En él ya se apreciaba el deterioro de su voz aunque siguió actuando con más de setenta años y acudiendo a los escenarios donde se la llamaba.

El último hito de su asendereada biografía fue en julio de 2011 cuando se le tributó un homenaje en el Festival Pirineos Sur en el que participaron una treintena de artistas. Se escribió entonces:

 Su profundo sentimiento y su compromiso con un arte que ha divulgado, contagiado a jóvenes talentos toda su pasión, se podrá ver en esta emotiva jornada de Pirineos Sur. A la experiencia de Manuel Tejuela se le sumará el reconocimiento y el agradecimiento de algunos de sus discípulos más aventajados. Alejandro Monserrat, Nacho “El niño”, David Tejedor, El Patas, Josué Barrés, Constancio Pradas o Paquito de la Serrana, tomarán el escenario de Lanuza para agradecer al maestro su labor.

Aunque Tejuela no participara directamente en él, también es reseñable el CD “Flamenco diásporo”, otro proyecto de “Panoja” que la Orquesta Popular de la Magdalena, compuesta por numerosos músicos y letristas relacionados con la zona, sacara a la luz en 2014, con la producción de Alberto Gambino y la coordinación de Constancio Pradas: https://javierbarreiro.wordpress.com/2015/03/19/flamenco-diasporo-premio-otras-musicas/

Aparte de sus cantes, el legado de “El tío Manuel”, como lo llamaban los gitanos, ha manuel-tejuela.r_d.2703-1339pervivido en su familia, en la que hijos, sobrinos y nietos andan conchabados con el cante, la guitarra o el cajón. El que más ha trascendido es, sin duda, Jesús de Rosario, (Madrid, 1978), guitarrista, ya de fama internacional, nieto de Manuel por vía de hija casada con El Entri.

Como despedida a la figura del cantaor, se está preparando un homenaje a su memoria que se le tributará en los próximos meses. Participarán  en él muchos de quienes lo acompañaron en los escenarios y en el arte, que recordarán este cantaor irrepetible que conoció tiempos y mundos que ya nadie va a conocer.

 

                                                           DISCOGRAFÍA

1974-Manuel El Tejuela, ACROPOL (single): “Niña guitarra” -“Por pintar una mujer”.

1975-Manuel El Tejuela, ACROPOL (single): “Bebe agua de esta fuente” (fandangos)- “Zapatillas blancas” (blues).

1980-El Tejuela, “Cante para todos”, DOBLÓN (LP): “Ay que toma y toma” (tangos); “No te quiero faltar” (bulerías); “Recuerdo a Bolivia” (rumbas); “Llorando por ti (tango-rumba);  “Tientos”; “Gitanito Juan”; “¿Amar es pecado? (rumba); “En aquella barraquina” (tangos); “Caminante” (bulerías por soleá); “Sin rumbo” (fandangos).

Tejuela, Cante para todos 1

1984-Manuel de Córdoba-Manuel Tejuela “Flamenco” ACROPOL. Iberofon (cinta-Casette): CARA A (Manuel de Córdoba): “Loquito de atá”, “Verde es tu mirada”, “Carcelero” “Dime tu porqué”.  CARA B (Manuel Tejuela): “Por pintar una mujer” “Niña Guitarra”, “Bebe agua de esta fuente”, “Zapatillas blancas”, “Cuando quiero una mujer” y ”Jaleos”.

1999-El Tejuela (CD); Tangos-Fandangos-Guajira-Soleá-Fandangos-Martinete- Montañesa -Praviana-Fandangos de Huelva-Cachucha-Tanguillos-Tangos.

2009-Manuel Tejuela, “Cante para todos” (CD sin referencias): Colombiana-Montañesa-Rumba-Bulería (Lenta)-Fandangos de Huelva-Tangos-Taranta-Fandangos-Tango.

 

                                                              FILMOGRAFÍA

Nochebuena gitana –mediometraje documental- (José Hernández Gan, 1953)

Celos y duende (Silvio F. Balbuena, 1967)

El  huerto del francés (Jacinto Molina, 1976).

La Quiteria –documental- (Tasio Peña y Carlos Calvo, 2010).

 

¿Quién se acuerda de Guillermo Gúdel, amable y silencioso, poeta tardío y finísimo, autor de tan bellas ediciones, que él mismo imprimía, fruto de un trabajo que aprendió en el hospicio; hombre con poca suerte en la vida y de quien todos reconocían su buen oficio poético, pero del que casi nadie hablaba. 

Aparecía por la Peña Niké y escribió sobre sus amigos poetas para los que, con su gran amigo Luciano Gracia, creo revistas y la importante Colección Poemas

Al menos, recordamos que mañana, 22 de febrero, que se cumplen los cien años de su nacimiento en el pueblecico de Coscojuela de Fantova, entre el Somontano barbastrense y el Sobrarbe, ponemos en el foco su vida y obras para que su resignada imagen vuelva al cerebro y el corazón de quienes lo conocimos.

Gúdel, Guillermo012

GÚDEL MARTÍ, Guillermo, Coscojuela de Fantova (Huesca), 22-02-1919 / Zaragoza, 10-04-2001

Partida de nacimiento

A los ocho años quedó huérfano y fue ingresado en el hospicio de la capital  oscense. Cumplidos los catorce, entró como aprendiz en la imprenta Aguarón de Huesca y al oficio de tipógrafo dedicó su vida. En 1936 fue trasladado al hospicio de Zaragoza, donde sería reclutado para luchar en el frente. Terminada la Guerra Civil, todavía hubo de permanecer varios años en el ejército. Tras licenciarse, ingresó en la plantilla de la imprenta de Berdejo Casañal, en la que conoció al que sería su amigo más constante, el poeta Luciano Gracia, con quien también trabajaría durante muchos años en la imprenta de la Diputación Provincial zaragozana. A mediados de los cuarenta, colaboró en las revistas AragónDoce de Octubre, así como en el semanario jacetano El Pirineo Aragonés. En la tertulia del café Niké trabó amistad con Julio Antonio Gómez y se sumó a la empresa de editar la revista Papageno (1958-1960). Después, participó con Luciano Gracia en la gestación de la revista Poemas (1962-1964) y en los primeros números de la colección de poesía homónima. Una grave enfermedad de su esposa le obligó a retirarse casi enteramente de la vida pública aunque siguió escribiendo y asistiendo, de forma ocasional, a presentaciones y actos poéticos.

Café Niké. Gúdel con Raimundo Salas y Julio Antonio Gómez

Poeta casi secreto, él mismo publicó casi toda su amplia obra, en bellas ediciones de muy pocos ejemplares. Sus poemas constituyen un refugio de lo que fue su poco afortunada trayectoria vital y ostentan una veta lírica transida de sereno dolor. De correcta factura y hondo sentimiento, un oscuro destino parece cernirse sobre sus versos, existenciales y marcados por la angustia de la temporalidad. Es uno de los pocos poetas aragoneses contemporáneos sobre los que se ha publicado una biografía (Gracia Diestre, 2003).

                                                                        OBRAS

Latitud del amor (plaquette), Zaragoza, Autor, enero 1959.

Contra el aire (plaquette), Zaragoza, Autor, abril 1959.

Viento diario (plaquette), Zaragoza, Autor, julio 1959.

Término del aire (plaquette), Zaragoza, Autor, octubre 1959.

Égloga nueva de la tierra propia, Zaragoza, IFC, 1970.

Los pasos cantados, Zaragoza, Delegación Nacional de Cultura, Col. Aula de Poesía, 1975.

Las tristes noticias y Más tierra de España, Zaragoza, Autor, 1980.

Las voces permanentes y El eterno homicidio, Zaragoza, Autor, 1981.

Velación de la carne y Memoria de Edith Piaf, Zaragoza, Autor, 1982.

Capítulos del suelo y El reloj y el humo, Zaragoza, Autor, 1982.

Contra todos los aires y Penúltimas luces, Zaragoza, Autor, 1983.

Poecromía goyesca, Zaragoza, IFC, 1983.

Asiduo ofrecimiento hasta el olvido, Zaragoza, IFC, 1990.

Dilema entre camino y caminante, Zaragoza, Autor, 1992.

Entre días y noches estivales, Zaragoza, Autor, 1993.

Ecos de lo encontrado y lo perdido, Zaragoza, Autor, 1993.

En algún punto no aparece el sol, Zaragoza, Autor, 1994.

Analogía del amor y el mar, Zaragoza, Autor, 1994.

El tiempo sumergido en el espacio, Zaragoza, Autor, 1995.

El curso accidental de la existencia, Zaragoza, Autor, 1995.

Amor y desamor en claroscuro, Zaragoza, Autor, 1995.

Halago natural de los sentidos, Zaragoza, Autor, 1996.

Tetralírica de los elementos, Zaragoza, Autor, 1996.

Cercos de oscuridad y claridad, Zaragoza, Autor, 1996.

Evidencia de las contradicciones, Zaragoza, Autor, 1997.

Mientras avanza el día hacia la noche, Zaragoza, Autor, 1997.

Desde la agitación hasta la ausencia, Zaragoza, Autor, 1997.

Alegorías de la brevedad, Zaragoza, Los Fueros Artes Gráf., 1997.

Mensaje de anteayer desde el silencio (narrativa), Zaragoza, DGA, 1998.

Trayecto circular de tierra y agua, Zaragoza, Autor, 1998.

Anecdotario para largo tiempo, Zaragoza, Autor, 1998.

Clave de amor en tono de nostalgia, Zaragoza, Los Fueros Artes Gráf., 1998.

La imagen repetida en el espejo, Zaragoza, Autor, 1999.

Indefinida soledad errante, Zaragoza, Autor, 1999.

Remota aspiración de la materia, Zaragoza, Autor, 1999.

La oscuridad delante de la luz, Zaragoza, Autor, 2000.

Viejo episodio para un mundo nuevo, Zaragoza, Autor, 2000.

Horario de canciones y lamentos, Zaragoza, Autor, 2000.

Lo que sigue oscilando alrededor, Zaragoza, Autor, 2001.

Asignatura de la melancolía, Zaragoza, Autor, 2001.

Sonata de sonetos concordantes, Zaragoza, Los Fueros Artes Gráf., 2002.

La batalla del hombre contra el hombre, Zaragoza, Los Fueros Artes Gráf., 2002.

Cantata de romances y espinelas, Zaragoza, Los Fueros Artes Gráf., 2002.

El día se dirige hacia la noche, Zaragoza, Los Fueros Artes Gráf., 2002.

Rueda del pasatiempo cotidiano, Zaragoza, Los Fueros Artes Gráf., 2002.

Sucesivo retorno de las nubes, Zaragoza, Los Fueros Artes Gráf., 2002.

                                                                 BIBLIOGRAFÍA

-ALFARO, Emilio (dir.), OPI-Niké. Cultura y arte independientes en una época difícil, vol. I, Zaragoza, Ayuntamiento, 1984, pp. 187-204.

-ANDÚ, Fernando, “El mundo en su medida” (Reseña de Evidencia de las contradicciones), Turia nº 42, noviembre 1997, pp. 287-288.

-COMÍN, Gil, “Guillermo Gúdel Martí. II Premio San Jorge de Poesía”, El Noticiero, 26-IV-1970.

-, “Gúdel, primer lírico aragonés actual”, El Noticiero, 1-XI-1970.

-DOMÍNGUEZ, Antonio (dir.), Voz: “Gúdel Martí, Guillermo”, Gran Enciclopedia Aragonesa 2000, tomo X, Zaragoza, El Periódico de Aragón, 2000, p. 2502.

-DOMÍNGUEZ LASIERRA, Juan, Voz: “Gúdel Martí, Guillermo”, Gran Enciclopedia Aragonesa, apéndice II, Zaragoza, UNALI, 1987, pp. 180-181.

-ESTEVAN, Manuel, “La inferioridad del universo” (Reseña de Asiduo ofrecimiento hasta el olvido), Heraldo de Aragón, 13-XII-1990.

-GIL, Ildefonso-Manuel, “Prólogo” a Las tristes noticias y Más tierra de España, Zaragoza, Autor, 1980.

-, Hojas sueltas, Zaragoza, IFC, 1994.

-GRACIA-DIESTRE, Antonio, “Cadencia que no cesa” (Reseña de En algún punto no aparece el sol), Heraldo de Aragón, 12-V-1994.

-, Guillermo Gúdel. Biografía de un poeta esencial, Zaragoza, DPZ, 2003.

-HORNO LIRIA, Luis, Autores aragoneses, Zaragoza, IFC, 1996, pp. 347-349.

-LORENZO DE BLANCAS, Benedicto, Poetas aragonesas. El grupo Niké, Zaragoza, IFC, 1989.

-LOZANO, Raimundo, “Dolor sin llanto de Gúdel” (Reseña de Ecos de lo encontrado y lo perdido), El Periódico de Aragón, 2-VII-1993.

-, “Gúdel, visión de las sombras” (Reseña de Entre días y noches estivales), El Periódico de Aragón, 25-XI-1993.

-, “Gúdel, alma y ausencia” (Reseña de En algún punto no aparece el sol), El Periódico de Aragón, 16-IX-1994.

-LUESMA CASTÁN, Miguel, “Reseña” de Poecromía goyesca, Heraldo de Aragón, 14-VI-1984.

-MARTÍNEZ BARCA, Pilar, “De la meditación, al olvido” (Reseña de Asiduo ofrecimiento hasta el olvido), El Periódico de Aragón, 18-IV-1991.

-MELERO RIVAS, José Luis, Voz: “Gúdel Martí, Guillermo”, Gran Enciclopedia Aragonesa, apéndice IV, Zaragoza, UNALI, 2001, p. 127.

-MELERO RIVAS, José Luis y Antonio PÉREZ LASHERAS (eds.), Poemas (facsímil), Zaragoza, Gobierno de Aragón, 1990.

-NAVALES, Ana María, Antología de la poesía aragonesa contemporánea, Zaragoza, Librería General, 1978, pp. 83-93.

-, “16 poetas del Ebro”, Peñalabra, Pliegos de poesía nº 42, invierno 1981-1982.

-PARIENTE, Ángel, Diccionario bibliográfico de la poesía española del siglo XX, Sevilla, Renacimiento, 2003, p. 151.

-PÉREZ LASHERAS, Antonio, Poesía aragonesa contemporánea (Antología consultada), Zaragoza, Mira, 1996, pp. 153-173.

-, “Guillermo Gúdel”, 25 canciones y poemas de la OPI Niké en su 50 aniversario, Zaragoza, Gobierno de Aragón-DPZ-CAI, 2003, pp. 104-106.

-RAMÍREZ, Elisa (coord.), Diccionario de escritores en lengua castellana, Madrid, CEDRO, 2000, p. 198.

-REY DEL CORRAL, José Antonio, “Guillermo Gúdel”, Andalán nº 424, 1-IV-1985.

-SERRANO PARDO, Luis, Años de plomo 1931-1950. Una historia de la imprenta zaragozana, Zaragoza, Ibercaja, 2006, pp. 109-111.

-TELLO, Rosendo, “Introducción” a Orejudín (ed. facsímil), Zaragoza, DGA, 1991, pp. 42-43, 84.

-VV.AA., Barataria nº 13, septiembre 2001 (número monográfico dedicado a Guillermo Gúdel).

Publicado en Javier Barreiro, Diccionario de autores españoles contemporáneos (1885-2005), Zaragoza, Diputación Provincial, 2010, pp. 515-518.

Uno de los cantadores y maestros más importantes de la jota en el siglo XX, hoy totalmente olvidado, tal vez por su corta carrera como intérprete, fue Bernardo Benito.

Nacido en María de Huerva el 6 de noviembre de 1889, cuando contaba tan sólo tres meses, sus padres se trasladaron al número 152 de la zaragozana calle de San Pablo.  A los 7 años ya cantaba, imitando a su padre y a la tía Pajarela, una vecina que muy bien lo debía de hacer para cobrar fama en el barrio más profuso en buenos cantadores del orbe. Con ocho años, Bernardo quedó huérfano, por lo que fue acogido por unos parientes vecinos de la cercana calle del Portillo. Ya con tan sólo seis años, había llamado la atención cantando en la plaza de San Felipe y alguien le ofreció presentarse esa noche en un concurso que se celebraba en el Teatro Principal. Consiguió un premio de treinta pesetas, pero recogió cuatrocientas más entre el público.  

En 1903 empezó los estudios con Balbino Orensanz, acudiendo a la Academia que el ayuntamiento había puesto cargo de éste en el Teatro Principal, aunque quien la costeaba fuese el empresario, señor Simón. Fue mano de santo pues, al año siguiente, los dos discípulos del cheso, con los que aparece en una fotografía muy difundida, obtuvieron sendos galardones en el Certamen Oficial. Gerardo Gracia (1890-1981) consiguió el primer premio y Bernardo, el segundo, al alimón con Romualdo Arana, el llamado Sansón de Zuera. En el jurado figuraron: Francisco Benavegge, Santiago Carvajal, Ricardo Salvo Casas, Juan Simón y Francisco Pomares. Esto es lo que se consta en los repertorios oficiales de dicho certamen pero, entre la documentación de Bernardo Benito que se conserva, figura un diploma en que se le concede dicho primer premio. 

Bernardo Benito siempre defendió las enseñanzas de su maestro, como la más pura expresión de la jota. Afirmó que dio a conocer de 75 a 80 estilos auténticos y él mismo redactó una lista con los aprendidos de su maestro, que sin embargo, contiene más de 100, que publicaré en otro momento. Entre los que más gustaban enumera algunos como “La canal”, “Los copos de nieve”, “Alta tienes la ventana”, “La cadenica”, el llamado de Algora, correspondiente a un cantador, Mariano Algora, que triunfó en Madrid en 1887 y fue alabado por Mariano de Cavia… A la muerte de Orensanz, el 6 de marzo de 1936, Bernardo heredó su guitarra.

Entre los que cantores que conoció y trató en la época en que se inicia su breve carrera (1904-1910), se contaban El Royo del Rabal, El Tuerto de las Tenerías, Urbano Gracia, Blas Mora, Antonio Aznar “El Andorrano”, Juan Gracia “El Jardinero”, El Perú, Sansón de Zuera, José Moreno, Pilar  López “La Arenera”, Isabel Muñoz y Miguel Asso. Y, por supuesto, Juanito Pardo. De hecho, Bernardo Benito participó en el festival organizado en el Teatro Principal para redimir del servicio militar al joven cantador y ya maestro. Corría 1905.  

En cuanto a sus hitos como jotero, debe señalarse que también durante 1905 cantó a Joaquín Costa y en 1906, a Galdós. Entre las coplas que Bernardo, acompañado de la rondalla del maestro Orós, cantó a don Benito, hospedado en la Fonda Europa de la Plaza de la Constitución, guardaba éstas, de no muy inspirado estro:

“Estoy viéndole, maestro, / y pa’mis adentros digo / quién tuviá su mano derecha / aunque fuera en cabestrillo”.

“Episodios nacionales/ que tanta gloria te dieron / España entera te ofrece /su cariño más sincero”.

“Con la jota te saludo / Benito del alma mía / Zaragoza te recibe / con su más viva alegría”.

Mayores problemas había tenido durante el año anterior con las que cantó en el homenaje celebrado en el Teatro Circo al llamado León de Graus, de factura algo más culta que las ofrecidas en la serenata al novelista y dramaturgo: 

“Una enferma vieja y pobre / se muere de consunción / si don Joaquín no la salva / no hay para ella salvación”.

“En las maniguas cubanas / gritan tumbas de españoles / ni es español ni es honrado / quien defiende a los Borbones”.

“Si la culpa es sólo nuestra / no sé pa’qué nos quejamos / el que con chicos se acuesta / ya sabéis lo que me callo”.

El jefe de policía quiso detenerlo y amenazó con encarcelarlo. Sólo lo dejó tranquilo  cuando se le demostró que las coplas no eran creaciones del cantador sino que se las habían entregado los republicanos que organizaban el homenaje a Joaquín Costa.

En 1910 hubo de abandonar el canto por el cambio de voz: un desdichado accidente que han padecido muchos cantadores que la forzaron en exceso cuando eran niños o demasiado jóvenes y que cambió la vida de Bernardo.

A partir de entonces hubo de buscar otros medios de vida y trabajó como agente de seguros. También, durante algunos años, regentó en Francia un comercio. Finalmente, entró como funcionario en la Caja de Previsión pero combinó su Andrés de Villamayor, discípulo de Bernardo Benitotrabajo con la enseñanza de la jota en la Academia de Canto Regional que instaló en el piso principal de la calle Hermanos Ibarra, número 10. Al parecer, ya enseñaba desde antes del cambio de voz, pues se conserva una fotografía dedicada, nada menos que de María Blasco que tenía un año más que Bernardo, donde lo llama “Mi querido maestro” y otra que le envía un discípulo de Villamayor en 1908. Entre sus alumnos estuvieron Félix Colás, de Juslibol; Celestino Ballarín, de Torres de Berrellén, aunque nacido en Rueda de Jalón, y las hermanas Perié, de Nuez de Ebro. De todos ellos, también ejerció de representante en la década de los treinta. Se conserva una carta de Bernardo dirigida en 1935 a la Casa de Aragón en Madrid, en la que escribe que Pascuala Perié no puede acudir pero que Celestino pide 350 pesetas por un día y 500, por dos.

Como buen jotero aragonés, Bernardo fue un cerrado polemista que se enfrentó una y otra vez a distintos molinos de viento para defender sus convicciones acerca del género: En una carta al crítico de teatro y también jotista entusiasta, Pablo Cistué de Castro, Barón de la Menglana, Benito escribía que los cantadores que de joven había conocido no conocían más que unos cuantos estilos: Lo llevan por la ribera, Me embarqué en una avellana (ambos del Royo), La fematera, La golondrina, Si no le ponen puntales, El Peral, La cara yo le tapé, Al puerto de Guadarrama, El guitarrico y El juicio oral. El resto había sido obra de Balbino Orensanz y, suponemos, que de Santiago Lapuente, al que no llega a nombrar. Conociendo Aragón, quizá la relación de ambos maestros joteros no fuera tan buena como hubiera sido deseable.

Los dos últimos de los estilos citados eran jotas zarzueleras y el resto de El Royo o Juanito Pardo, así que, según su criterio, el repertorio era muy pobre, lo que, dio lugar a la decadencia y por eso el Ayuntamiento determinó poner una academia en el Teatro Principal. Naturalmente, la que dirigió Orensanz y de la que fue alumno Benito. Desde 1904, gracias a él y a sus discípulos, se dieron a conocer más de 90 estilos aprendidos de Balbino. A su juicio, los cantadores que habían sabido conservar la pureza –estamos en la década de los treinta- eran Cecilio Navarro, Gerardo y Juan Antonio Gracia y de los modernos, Felisa Galé, Pascuala y Lucía Perié y Raquel Ruiz.

En otra ocasión Bernardo Benito defendió que fue él, junto a Gerardo Gracia, el primero que cantó la ansotana en 1903. En una carta muy extensa, hablando de certámenes y fiestas de jota, argumenta:

“… ni Cecilio Navarro ni ninguno de los que hoy se tienen por cantadores saben ni una palabra de lo que es la jota y esto estoy dispuesto a demostrárseles (sic) en donde quieran ante una persona que sea competente”.

Como se ve, el concepto sobre Cecilio es diferente al de la carta citada anteriormente. También llama la atención que en la relación de conservadores de la pureza no aparece José Oto, con el que quizá también tuviera algún encontronazo.

Una de las confrontaciones más notorias se dio en 1932 por haber dado nombramiento de Academia Oficial de Jota a la establecida por Cecilio Navarro en la calle Méndez Núñez, 38. Hubo protestas dirigidas al ayuntamiento por parte de cantadores y bailadores y Miguel Asso propició una recogida de firmas. Entre Benito y Cecilio se cruzaron cartas muy crudas y acusadoras y no faltó, como, por desgracia, suele ser frecuente, el ataque personal. A Cecilio le acusa Benito de tener la voz “completamente nasal”, cantar los estilos “totalmente transformados” y no poner jamás “en juego el corazón”. Pese a que otras veces, como se ha visto, había hablado bien de él.

Resulta evidente que B. B. se sintió siempre representante y responsable de lo que él consideraba auténtico sentir jotero e intervenía con su testimonio siempre que lo consideraba conveniente. Por ejemplo, en su correspondencia figura una carta al CSIC, en la que afirma haber entregado al prestigioso folklorista Arcadio Larrea estilos de jota musicalmente escritos y manifiesta que desea que ello conste en la documentación del Instituto. Benito poseía, en efecto, el libro de Larrea, dedicado por éste a quien llama “su maestro”.

Bernardo Benito, que había tenido una de sus academias en el Paseo de la Independencia nº 6, en 1964 vivía en la calle de San Blas y pasó sus últimos días en la calle Colón número 8, en casa contigua a aquella en la que el firmante vio la luz. Su hija, con más de ochenta años y medio ciega, donó sus recuerdos en marzo de 2005.

Las imágenes corresponden, por orden de inclusión, a 1. Bernardo Benito; 2. Bernardo Benito, Balbino Orensanz y Gerardo Gracia; 3. María Blasco; 4. un discípulo de Villamayor; 5. Raquel Ruiz. 6. Celestino Ballarín. Agradezco a Betania Canellas, que me facilitó el acceso a alguna de ellas.

(Publicado en Aragón Digital, 10-11 enero 2019).

Acaba de cumplirse el centenario (7 de enero) de uno de los sabios aragoneses menos conocidos en su propia tierra. Me refiero a Julián Gállego (1919-2006), al que -aparte de los estudiosos del arte que continuarán durante mucho tiempo consultando sus magníficas monografías sobre Velázquez, pintura barroca y Goya- casi nadie recuerda, a pesar de que no hace más que una docena de años que abandonara este valle de risas y lágrimas.

E

Es verdad que residió en Madrid buena parte de su vida, por otra parte muy viajera, pero el desconocimiento de su muy atractiva obra literaria creo que se debe más a que el público difícilmente encaja entre sus meninges que el conocido por una actividad –en este caso, la crítica de arte- se dedique también a otras cosas. Efectivamente, Julián Gállego fue autor de un puñado de obras que van desde la narrativa (San Esteban de afuera, Muertos y vivos, Apócrifos españoles, Nuevos cuentos de la Alhambra) hasta el teatro (Fedra), pasando por los viajes, a los que tan adicto fue (Postales, Años de viaje), las crónicas, en las que fue maestro (Mi portera, París y el arte) y el género autobiográfico en su libro, El arte de la memoria, una deliciosa evocación de la Zaragoza de la primera mitad del siglo XX.

Recuerdo que sus primeros textos los leí en los dominicales de Heraldo de Aragón, entonces con un excelente elenco de colaboradores culturales remunerados. No sé si ese periódico lo ha recordado en estos días, pero sí que uno de dichos colaboradores, César Pérez Gracia, ha procurado preservar su excelencia y su memoria escribiendo en varias ocasiones del maestro nacido en la calle Mayor, número 47.

Mi portera, París y el arte

Don Julián, que se había doctorado en Derecho e Historia del Arte, ejerció algún tiempo como técnico de la Administración Civil en Sevilla y Barcelona hasta que decidió cambiar su orientación profesional y trasladarse a París. Enseñó en las universidades de la Sorbona y Complutense, fue miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y pronto se convirtió en un crítico de arte de talla internacional, que comisarió una exposición sobre Velázquez en el Metropolitan neoyorquino y varias en el Museo del Prado. Zaragoza lo galardonó con alguna medalla y una calle, allá por el Parque Ebro.

Julián Gállego vivió de mozo en las calles Mayor y Argensola, de cuyo sector nos proporciona preciosas informaciones. Escojo unas pocas: los panecillos con forma humana que fabricaba el horno sito en el patio de su casa; la fascinación de los niños ante el palacio de Larrinaga, que todos creían que era el de la Reina Hada, y así lo nombraban; la supervivencia del dance de las Tenerías, del que recuerda una de las coplas dedicadas a un político que no señala: “Tienes la cabeza gorda / y el culo de señorita / y donde quiera que vas / vas tirando la levita”. Pero, sobre todo, una que viene al pelo para corregir a los memos y cursis que llaman “Piñateli” al famoso canónigo, propulsor del Canal Imperial, que da nombre al parque y al edificio del Gobierno de Aragón: “Pig-natelli (y pronúnciese, como es uso en Zaragoza, separando la G de la N, sin apiñarlas, y, en cambio, juntando las dos “ele” para dar lugar a la letra “elle”, que tantos países nos envidian)…”

Si lo dice un sabio y yo no me canso de corregir a los puñeteros “piñatelieros”, habrá que aplicar el cuento.

 

                                           BIBLIOGRAFÍA DE SU OBRA LITERARIA

-BADOSA, Enrique, “Prólogo” a Muertos y vivos, Barcelona, Rocas, 1959.

-BORRÁS, Gonzalo, Voz: “Gállego Serrano, Julián”, Gran Enciclopedia Aragonesa, apéndice IV, Zaragoza, UNALI, 2001, p. 119.

-CENTELLAS, Ricardo, “Julián Gállego, la memoria recobrada” (Reseña de El arte de la memoria), Heraldo de Aragón, 25-V-2000.

-DOMÍNGUEZ, Antonio (dir.), Voz: “Gállego Serrano, Julián”, Gran Enciclopedia Aragonesa 2000, tomo X, Zaragoza, El Periódico de Aragón, 2000, p. 2334.

-HORNO LIRIA, Luis, Más convecinos… y algún forastero, Zaragoza, IFC, 1995, pp. 115-117.

-, Autores aragoneses, Zaragoza, IFC, 1996, pp. 28, 205-211.

-LÓPEZ FONSECA, Antonio, “Rumor de clásicos: el grito de algunos autores invisibles del teatro español del siglo XX”, Cuadernos de Filología Clásica, Estudios Latinos, vol. 26, nº 1, 2006, pp. 181-198.

-MAINER, José Carlos, Voz: “Gállego Serrano, Julián”, Gran Enciclopedia Aragonesa, tomo VI, Zaragoza, UNALI, 1981, p. 1477.

-MINISTERIO DE CULTURA, INSTITUTO NACIONAL DEL LIBRO, Quién es quién en las letras españolas, Madrid, 1979 (3ª ed.), p. 181.

-NAVALES, Ana María, Antología de narradores aragoneses contemporáneos, Zaragoza, Heraldo de Aragón, 1980, pp. 25, 107-124.

-PADRÓS DE PALACIOS, Esteban, “Prólogo” a Apócrifos españoles, Barcelona, Rocas, 1966, pp. XI-XIX.

-PÉREZ GRACIA, César, “Retrato de Granada” (Reseña de Nuevos cuentos de la Alhambra), Heraldo de Aragón, 22-XII-1988.

-, “Semblanza de un ilustrado de Zaragoza” (Introducción a El arte de la memoria, Zaragoza, Ayuntamiento, 1999, pp. 9-19).

-, “Las memorias inéditas de Julián Gállego”, Heraldo de Aragón, 18-VII-1999.

-PÉREZ LATORRE, J. M., “Reseña” de El arte de la memoria, Turia nº 55-56, febrero 2001, pp. 333-335.

-RINCÓN, Wifredo, “Necrológica”, Archivo español de arte, Vol. 79 nº 314, 2006.

-, “Julián Gállego y Aragón” en Homenaje a Julián Gállego, Anales de Historia del Arte, Vol. 28, 2008, p. 25-38.

 

 

SALILLAS PANZANO, Rafael, Angüés (Huesca), 26-03-1854 / Madrid, 22-05-1923
Género: Varios

Hijo de militar, estudió bachiller en Huesca y cursó Medicina en Zaragoza y Madrid. Ejerció como médico durante un breve periodo en la capital oscense pero, dada su vocación literaria y su preocupación por ampliar horizontes, decidió desplazarse a Madrid (1880) en compañía de su amigo Joaquín Costa. Allí publicó artículos periodísticos y estrenó en el teatro Español Las dos ideas, drama que no obtuvo demasiada repercusión. En esas fechas, había ingresado ya como oficial de prisiones, lo que le llevó a estudiar con pasión el mundo del hampa a través de las teorías antropológicas y sociales en boga, así como el Derecho Penal y Administrativo. Pronto y a pesar de su formación autodidacta, se convirtió en el mayor especialista español de su tiempo en la materia. Desde una óptica relativamente progresista, su obra contribuyó decisivamente en las reformas penales que se acometieron. Colaboró en la fundación de la Escuela de Criminología (1903), que dirigió, y estuvo al frente de la cárcel Celular de Madrid. Elegido dos veces diputado, asistió a numerosos congresos internacionales y fue, junto a Bernaldo de Quirós, el criminólogo español más destacado de la Restauración. Falleció a resultas de una operación quirúrgica.

Su labor periodística fue amplísima, como lo fue el espectro de sus preocupaciones y el número de folletos, conferencias y libros publicados, algunos, clásicos de especial relevancia en su especialidad, como El delincuente español. El lenguaje. Estudio filológico, psicológico y sociológico (1896) o Hampa. Antropología picaresca (1898), que admiten sin desdoro una lectura hodierna. Asimismo, incidió en el estudio de la poesía de la delincuencia, con apreciables trabajos aparecidos en 1905 y 1907. Su obra creativa, estudiada por Ara Torralba, es escasa, pese a ser su primera vocación. Las dos ideas, dedicado al militar y escritor Antonio Ros de Olano, es una obra neorromántica en verso que sólo tuvo tres representaciones. Su argumento, lleno de misterios familiares, intrigas y anagnórisis, resulta convencional y farragoso. Quiero ser santo, por su parte, constituye un intenso repaso de las experiencias de un criminólogo. En él redibuja diversos episodios de su trayectoria, poniendo el acento en la crueldad del sistema carcelario y su olvido de la dignidad humana y la posibilidad de rehabilitación.

 

Publicado en Javier Barreiro, Diccionario de Autores Aragoneses Contemporáneos (1885-2005), Zaragoza, DPZ, 2010, pp. 971-974.

                                                                      OBRAS

Las dos ideas (drama), Madrid, Imp. de José Rodríguez, 1884.

La vida penal en España, Madrid, Imp. de la Revista de Legislación-Librería de Victoriano Suárez, 1888. / Pamplona, Analecta, 1999.

La antropología en el Derecho Penal, Madrid, Imp. de la Revista de Legislación y Jurisprudencia, 1888. / Madrid, Lib. de Victoriano Suárez, 1889.

Pedro Gasca. El pacificador del Perú (conferencia), Madrid, Sucesores de Rivadeneyra, 1892.

Doña Concepción Arenal en sus obras. En la ciencia jurídica sociológica y en la literatura -con

Gumersindo de Azcárate y Antonio Sánchez Moguel-, Madrid, Lib. de Victoriano Suárez, 1894.

El delincuente español. El lenguaje. Estudio filológico, psicológico y sociológico, Madrid, Lib. de Victoriano Suárez, 1896. / Madrid, BOE, 2004.

Hampa. Antropología picaresca, Madrid, Lib. de Victoriano Suárez, 1898. / Pamplona, Analecta, 2004.

La teoría básica. Biosociología (2 vols.), Madrid, Biblioteca de Derecho y Ciencias Sociales, 1901.

-La fascinación en España. Brujas, brujerías y amuletos, Madrid, Eduardo Arias, 1905. / Madrid, MRA Creación y Realización Editorial, 2000.

Un gran inspirador de Cervantes. El Doctor Juan Huarte y su “Examen de ingenios”, Madrid, Eduardo Arias, 1905. / Pamplona, Analecta, 2003.

Golfines y golfos, Madrid, Eduardo Arias, 1905.

Poesía rufianesca. Jácaras y bailes, París, Revue Hispanique, 1905.

La traslación de los presidios de África y la reforma penitenciaria. Historia palpitante, Madrid, Bernardo Rodríguez, 1906.

Un gran penólogo español. El coronel Montesinos, Madrid, Eduardo Arias, 1906.

Quiero ser santo, Madrid, El Cuento Semanal nº 52, 27-XII-1907.

El anarquismo en las prisiones (estudio documental), Madrid, Eduardo Arias, 1907.

Poesía matonesca (romances), Nueva York (EE.UU.), Revue Hispanique, 1907.

La ejecución de Angiolillo, París, Macon Protat Frères, 1908. / Pamplona, Analecta, 1999.

La casa como célula social, Madrid, E. Arias, 1908.

El tatuaje y su evolución histórica en sus diferentes caracterizaciones antiguas y actuales y en los delincuentes franceses, italianos y españoles, Madrid, Eduardo Arias, 1908.

Sentido y tendencia de las últimas tendencias en criminología, Madrid, Eduardo Arias, 1908.

Las Cortes de Cádiz. Revelaciones acerca del estado político social, Madrid, Imp. Sucesores de Hernando, 1910. /  Ayuntamiento de Cádiz, 2002.

La Cárcel Real de esclavos y forzados de las minas de azogue de Almadén y las características legales de la penalidad utilitaria, Madrid, Imp. Alemana, 1913.

Morral el anarquista. Orígenes de una tragedia, Madrid, Sucesores de Hernando, 1914.

Evolución penitenciaria en España (2 vols.), Madrid, Imp. Clásica Española, 1918. / Pamplona, Analecta, 1999.

Inspiradores de Doña Concepción Arenal, Madrid, Ed. Reus, 1920.

Dos manuscritos de Rafael Salillas, Madrid, Centro de Publicaciones del Ministerio del Interior, 1998.

BIBLIOGRAFÍA

-ANTÓN DEL OLMET, Luis, Los bocheros, Madrid, Imp. de Juan Pueyo, s. f., pp. 151-156.

-ANTÓN ONECA, “Don Rafael Salillas”, Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales, Madrid, Instituto de Estudios Jurídicos, 1974.

-ARA TORRALBA, Juan Carlos, “Tres calas en el pensamiento nacional de Joaquín Costa a través de sus corresponsales (A. Machado, R. Salillas, P. Dorado)”, Anales de la Fundación Joaquín Costa. 150 Aniversario, Huesca, IEA-Fundación Joaquín Costa, 1996, pp. 67-117.

-, “Rafael Salillas, literato”, A escala. Letras oscenses (siglos XIX y XX), Zaragoza, Edizions de l´Astral, 1999, pp. 147-150.

-ARCO, Ricardo, “Rafael Salillas”, Heraldo de Aragón, 24-VII-1933.

-, “Rafael Salillas”, Figuras aragonesas (3ª serie), Zaragoza, IFC, 1956, pp. 329-336.

-AYALA, Jorge, Pensadores aragoneses, Zaragoza, IFC, 2001, pp. 503-507.

-BROTO SALANOVA, Justo, Un olvidado: José María Llanas Aguilaniedo, Huesca, IEA, 1892.

-BURILLO, Fernando, “Rafael Salillas. En los orígenes de la Criminología”, Rolde nº 90, octubre-diciembre 1999, pp. 45-50.

-CASTÁN PALOMAR, Fernando, Aragoneses contemporáneos 1900-1934 (Diccionario biográfico), Zaragoza, Herrein, 1934, pp. 475-476.

-CASTROVIDO, Roberto, “Un aragonés ilustre. Don Rafael Salillas”, Heraldo de Aragón, 30-V-1923.

-COLECCIÓN DE ÍNDICES DE PUBLICACIONES PERIÓDICAS, Veinticuatro diarios (Madrid, 1830-1900), tomo IV, Madrid, CSIC, 1975.

-CONTE OLIVEROS, Jesús, Personajes y escritores de Huesca y provincia, Zaragoza, Librería General, 1981, p. 32.

-DORADO MONTERO, P., “Sobre el libro Hampa del Dr. Salillas”, Derecho protector de los criminales, Madrid, Lib. de Victoriano Suárez, Madrid, 1915.

-FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, María Dolores, El pensamiento penitenciario y criminalista de Rafael Salillas, La Coruña, Universidad de Santiago de Compostela, 1976.

-GALERA GÓMEZ, Rafael, “Rafael Salillas: medio siglo de antropología criminal en España”, Llull (Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas) nº 9 (16-17), 1986, pp. 81-104. 

-GARCÍA CASTÁN, Concepción, Voz: “Rafael Salillas”, Gran Enciclopedia Aragonesa, tomo XI, Zaragoza, UNALI, 1982, p. 2963.

-GARCÍA MERCADAL, José, “Lección de picaresca. Rafael Salillas”, Heraldo de Aragón, 12-IV-1906.

-GONZÁLEZ TROYANO, Alberto, “Prólogo” a En las Cortes de Cádiz. Revelaciones acerca del estado político y social, Cádiz, Ayuntamiento de Cádiz, 2002.

-IBARZ, Virgilio, “La Psicología en la obra de Rafael Salillas”, Diario del Alto Aragón, 10-VIII-2007.

-JIMÉNEZ DE ASÚA, Luis, “D. Rafael Salillas, sus precursores y discípulos”, El Criminalista nº 3, 1949, pp. 36 y ss.

-LITVAK, Lily, España 1900. Modernismo, anarquismo y fin de siglo, Barcelona, Anthropos, 1990.

-LÓPEZ DE ZUAZO ALGAR, Antonio, Catálogo de periodistas españoles del siglo XX, Madrid, Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, 1981, p. 550.

-MAINER, José Carlos, “Literatura moderna y contemporánea”, Enciclopedia Temática de Aragón, tomo VII, Literatura, Zaragoza, Moncayo, 1988, p. 242.

-MARISTANY, Luis, El gabinete del Dr. Lombroso. Delincuencia y fin de siglo en España, Barcelona, Cuadernos Anagrama, 1973.

-MARTÍNEZ, E., “Salillas, médico antropólogo”, Revista de la Escuela de Estudios Penitenciarios nº 108, 30-III-1954. Número homenaje a Salillas.

-PALAU Y DULCET, Antonio, Manual del librero hispanoamericano, tomo XVIII, Barcelona, Lib. Palau, 1966, pp. 390-391.

-PASCUAL, Pedro, Escritores y editores en la Restauración canovista (1875-1923), tomo II, Madrid, Ediciones de La Torre, 1994, p. 748.

-REVERTE COMA, José Manuel, “Rafael Salillas y la antropología”, El Bosque nº 5, Zaragoza, mayo-agosto 1993, pp. 107-117.

-RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, Tomás, Catálogo de dramaturgos españoles del siglo XIX, Madrid, Fundación Universitaria española, 1994, p. 532.

-SASTRE, Alfonso, “Atención a don Rafael Salillas y su lenguaje delincuente”, Lumpen, marginación y jerigonza, Madrid, Legasa, 1980, pp. 117-130.

-SIN AUTOR, Voz: “Salillas, Rafael”, Enciclopedia Universal Ilustrada Espasa, tomo LIII, Barcelona, Espasa Calpe, 1926, p. 236.

-TOMÉ, A., “Salillas, penitenciarista”, Revista de la Escuela de Estudios Penitenciarios nº 108, 30-III-1954. Número homenaje a Salillas.

-VALBUENA, Antonio de, Corrección fraterna (2ª ed.), Madrid, Imp. del Asilo de Huérfanos, 1911, pp. 23-38.