Posts etiquetados ‘Juan Filloy’

PALÍNDROMOS

Publicado: marzo 7, 2013 en Artículos
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MarxErnst

Reconozco ser un gran aficionado a los palíndromos, aquellas frases que tienen la misma forma y significado, leídas de principio a fin, que de fin a principio. Así, la conocida, Dábale arroz a la zorra el abad o la menos popular, La zorra le asoló golosa el arrozal, de 26 y 29 letras, respectivamente.

Según algunos, lo mismo pasa con la vida y Quevedo lo dejó dicho mejor que nadie: “En el hoy, mañana y ayer junto / pañales y mortaja y he quedado / presentes sucesiones de difunto”. Efectivamente, los extremos se tocan y es bueno que la lengua nos lo recuerde. Bellos palíndromos son también: La ruta nos aportó otro paso natural (30 letras), el didáctico, Mal, si le das la fe falsa del Islam (34) o el espectacular A mamá, Roma le aviva el amor a papá y, a papá, Roma le aviva el amor a mamá (55). Los hay para consolar: Amigo, no gima; para descalificar a un guarro: ¡Añora la roña!; para rebatir las nuevas teorías pedagógicas: ¿Educas? ¡Sacude! o para enaltecer la bebida: ¡Arriba la birra! Y muchos más que no es este el lugar de enumerar. Pero hasta Virgilio los construyó, como demuestra ese imponderable verso de La Eneida: “In girum imus nocte et comsumimur igni” (Vagamos en la noche y nos consumimos en el fuego). Treinta y dos letras que no salen así, como por casualidad. Uno puede empezar por los fáciles y luego pasar a cursos superiores aunque los hay hasta involuntarios, como el pescador de truchas que, ante la pregunta de cómo va la pesca, responde: Saco pocas.

El más fecundo autor del apasionante y dificilísimo arte del palíndromo a lo largo de la historia contemporánea ha sido el argentino de Córdoba, Juan Filloy, que a su insultante longevidad –le faltaron unos días para cumplir 106 años- unió los méritos de ser elogiado por Cortázar, de publicar tan sólo quinientos ejemplares de sus obras y de que todos los títulos de sus libros tuviesen siete letras. Para terminar de enredarla, era juez. Su receta de vida consistía en lo siguiente: “Comer la mitad, caminar el doble y reír el cuadrúple”. ¿Quién se apunta?Filloy, Juan

Pero dejemos a Filloy, que merece más de unas líneas, para otro día y volvamos al palíndromo. Sabemos que los finlandeses, además de tener la lengua más rara de Europa, junto al húngaro y el vasco, son los que van en la vanguardia de la educación, gracias a su cultura del esfuerzo y algunas otras cosillas que deberían copiarse aquí. Pues también parece que tienen el más largo palíndromo compuesto por una sola palabra. Se trata de saippuakivikauppias, diecinueve letras que significan “fabricante de lejías”.

Yo no sé si de todo esto se puede extraer alguna conclusión. Y, pese a que en el bachiller me enseñaron los silogismos –O tempora, o mores!-, tampoco sé si se puede sacar alguna conclusión de cualquier otra cosa. Lo más probable es que no. Salvo la de siempre, la que está grabada desde la noche de los tiempos en los principios de la sabiduría hermética: Sí: los extremos se tocan. O lo que dijo aquel otro: Al ducharse, es mejor que la cortina quede dentro que fuera de la bañera.

Publicado en Aragón Digital, 1-4 febrero 2008

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LA LONGEVIDAD

Publicado: noviembre 22, 2011 en Artículos
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LA LONGEVIDAD*

(Publicado en Aragón Digital 31-XII-2007/4-I-2008)

Juan Filloy

¿Vivir más tiempo es un privilegio? ¿O un destino fatal? El “regalo” que nos traen los años es el aumento de la esperanza de vida. Acaba de morir con 97 años Julien Gracq, quien probablemente, era hasta ahora el mejor escritor francés vivo; también se marchó, en noviembre y a los 101, Moiseyev, el mayor bailarín, al lado de Nijinski y Nureyev, del siglo XX. Nuestro Francisco Ayala cumplirá 102 años el 16 de marzo; Pepín Bello llegará los 103 el 13 de mayo; Juan Filloy el gran escritor argentino, maestro de palindromistas, estuvo a punto de conocer tres siglos pero murió en el 2000, a falta de quince días para cumplir los 106.

   Todos los que cito llegaron a tan altas cotas de vida con la cabeza en buen estado. Se dice que la actividad intelectual es un buen ejercicio para mantenerse libre de demencias seniles y sus tristes acólitos. Sin embargo, estadísticamente, los pintores han sido más longevos que los escritores. Aducen estos que es, precisamente, por lo poco que discurren y, con malevolencia, ponen como ejemplo lo patético que suele resultar un artista plástico hablando de sus obras. Sea, como fuere, el gremio erudito ha sido profuso en largas vidas: Menéndez Pidal no cumplió por unos meses los cien años. Laín Entralgo, cuyo centenario celebraremos en 2008, llegó a los 93; Rafael Lapesa, a los 92; Dámaso Alonso, a los 91 y Zamora Vicente, a los 90. Entre los que viven, tenemos a Martín de Riquer, con 93 y a Francisco Carrasquer, Premio de las Letras Aragonesas del último año, que cumplió en julio los 92. Y no parece que hicieran mucho deporte, salvo Menéndez Pidal, que pasó su juventud recorriendo serranías en busca de romances vivos.

 La semana pasada recibí una llamada telefónica que me sobresaltó. Se trataba del escritor leonés Victoriano Crémer, al que no veía hace más de veinte años y al que creía en el otro mundo. Pues, no. Con cien años sigue escribiendo todos los días su artículo en el Diario de León y me llamaba para consultar un dato sobre Raquel Meller. Muestra de que la curiosidad intelectual es el mejor modo de mantenerse vivo y despierto. Nombre fundamental  en la poesía de posguerra, como fundador de la revista Espadaña y precursor de la poesía social, el caso de Crémer no es único. Con 85 años, el profesor Rodríguez Adrados sigue ilustrándonos en sus artículos, con su ciencia y con su sensatez, abominando de los rumbos de la educación en España. José Luis Sampedro, con 90, continúa con sus conferencias y novelas. Mingote, con 88, sigue pergeñando su estupendo chiste diario en ABC

 Siempre solemos preguntarnos cuanto vivirán nuestros descendientes, unas veces por amor a nuestros hijos y otras, por curiosidad. Vivan mucho, poco o nada, si es que los apocalípticos y agoreros tienen finalmente razón, nosotros vivimos con la certidumbre de que el siglo XXII nos cae demasiado lejos. A unos ese pensamiento les produce melancolía, a otros, fatiga de remontarse tan lejos. Algunos nos conformamos con pensar que en 2008 aún estaremos en condiciones de escribir alguna página, de apreciar la belleza, de ser deseado por alguna mujer, de viajar por el mundo, de desafiar a los poderes públicos y ponernos morados de vino, cruzar corriendo la calle fuera del paso de cebra o decir y escribir:La Coruña, Lérida, País vasco, y Matarraña. También querríamos vivir cuando los poderes públicos no nos digan qué tenemos qué hacer ni cómo tenemos que hablar. Pero ya lo preanunció Borges: Antes, hay que merecerlo.

 *Nota: Casi cuatro años más tarde superviven la mayor parte de quienes se citaba como vivos en el artículo.  Transitaron Pepín Bello (11-I-2008), Victoriano Crémer (27-VI-2009) y Francisco Ayala (3-XI-2009). Crémer llegó a los 102. Bello y Ayala supieron cumplir 103, lo mismo que el brandy Bobadilla.

V. también: https://javierbarreiro.wordpress.com/2017/08/02/helena-dalgy-una-espanola-la-actriz-mas-longeva-de-la-historia/

Pepín Bello a la puerta de la Residencia de Estudiantes en su 103 cumpleaños