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Benjamín Jarnés 1922

A pesar de que frecuentemente se asoció la prosa de Jarnés con “lo poético”[1], el escritor de Codo apenas publicó poemas y eso fue en sus primeras incursiones literarias cuando frisaba los treinta de su edad, es decir, años antes de que empezara a ser conocido en los círculos intelectuales de la Villa y Corte. Nacido en 1888 e  hijo número 17 de los 20 que engendró un sacristán y sastre, que –parece- no correspondía a la fama que se otorgó a estos dos gremios.

Como Benjamín tenía luces y un hermano que en 1904 se ordenaría cura, cuatro años antes ya habían aparcado al adolescente en el seminario, donde coleccionó “meritíssimus” en sus calificaciones. Mala idea fue llevarlo con veinte años, de veraneo a Olalla, el pueblo donde su hermano oficiaba, pues allí debió de vislumbrar seres humanos con faldas de otros colores que las por él portadas y, al poco, se colocó como preceptor de una familia zaragozana. Hombre práctico -por algo era de familia pobretona- el escaso estipendio lo llevó a probar en la milicia (1911) y, tras servir en Barcelona y Zaragoza, ya como sargento, se matriculó en la Escuela Normal de Magisterio de la capital aragonesa en calidad de alumno libre. En 1916, conseguido el título de maestro, se casó con Gregoria Bergua y, poco después, llegó a la guarnición de Jaca, ciudad en la que colaboró en El Pirineo Aragonés y desde donde remitió artículos al diario La Crónica de Aragón y al semanario El Pilar, ambos zaragozanos. En 1919 fue destinado a Larache (Marruecos), desde donde mandaría alguna colaboración a la barcelonesa Revista Popular, antes de recalar al año siguiente en Madrid, aunque su primera obra literaria editada[2], Mosén Pedro, inspirada en su hermano cura y que, como escribí en otro texto: ”se publicó en un lugar tan poco lisonjero para quien habría de merecer los honores de gran prosista de vanguardia como la Biblioteca Patria”, una colección inspirada y promocionada por la Iglesia con la que, inmediatamente, volveremos a toparnos.

Poco o nada se conocía de la producción poética de Benjamín Jarnés, toda ella limitada a las citadas colaboraciones. Así, en 2005, García Juste[3] dedicó un excelente artículo a la prehistoria del escritor, con especial atención a los poemas publicados en la revista El Pilar, en la que el autor escribió de forma esporádica entre 1917 y 1927. Vocero oficial del culto a la virgen homónima, este semanario, que se fundó en 1883, es el decano de la prensa zaragozana y dio entrada al primer poema publicado de Jarnés, “Dulce vino de tu amor”, en su número 1878, correspondiente al 30 de agosto de 1919. En fechas posteriores aparecerían diecisiete más. García Juste lo reproduce junto a otros cuatro publicados en fechas posteriores: “Cultiva tu jardín” (1919), “Los poemas del amanecer” (1921), compuesto de tres partes,” Reina de abril” (1923) y “Agua viva” (1927).

Revista Popular

Revista Popular 23-XI-1919

Esta publicación, semanal y de índole religiosa como la anterior, fue fundada por Félix Sardá y Salvany y se editaba en la Imprenta Popular Pontificia de Barcelona desde 1871. De corte integrista, como su fundador, incluyó, sin embargo, numerosas firmas literarias en sus contenidos y a ella fue a parar la que, mientras no aparezca otro texto, sería la segunda aportación poética de Jarnés a la prensa escrita[4].  Se encuentra en la página 325 de su número 2551, del 23 de noviembre de 1919, con el título “Serás su amada”.

Es curioso señalar que, durante dicho año y, también, en 1918, la revista publicó colaboraciones de escritores afines a las ideas que sustentaba, como pudieran ser Pereda, Polo Peyrolón, Muñoz Pabón o Paul Bourget y catalanistas como Gutiérrez Gili y Julio Manegat, pero también otros sin adscripción clara y hasta republicanos. Podemos citar a Navarro Ledesma, Ortega Munilla, Pérez de la Ossa, Curro Vargas, Zahonero… Y la sorpresa de encontrar jóvenes que en seguida incidirían en la vanguardia, como el gran Barradas, Rogelio Buendía, Rafael Sánchez Mazas y el propio Jarnés. Un examen de otros números de la revista depararía, sin duda, más hallazgos.

El poema, compuesto por diez tercetos de octosílabos monorrimos, es el segundo de la serie “Glosario místico”[5] y está claro que destaca más por su musicalidad que por su temática, de ecos bien conocidos por cualquier afecto a la poesía mística. No poco le costaría a Jarnés ir despegando de los pesos de su educación religiosa, de la que tampoco abominó, e ir obteniendo esa originalidad sintáctica que, para no pocos, lo convirtieron en el prosista más destacado de la Generación del 27[6].

 

SERÁS SU AMADA…

Suavemente descansarás

si tu corazón no te corresponde.

(Kempis. Imitación de Cristo, II, VI)

Reposo, místico reposo

entre los brazos del Esposo…

¡Gozo inefable y misterioso!

 

Dí… ¿quieres, alma, descansar?

Lava tus manchas en el mar

de la Gracia… junto al altar,

 

ceñida de alba vestidura,

espera… ¡y toda tu amargura

se trocará en suave ternura!

 

Soledad, grata soledad…

¡Contigo mora la Verdad,

contigo la Suma Bondad!

 

Quietud, santa y dulce quietud…

Regalo eterno a la virtud…

Oír un mágico laúd

 

que pulsa un bello Serafín

en su dorado camarín…!

¡Divinos éxtasis sin fin…!

 

Corazón, pobre corazón,

dime… ¿qué efímera pasión

dirá más sublime canción…?

 

¿Que rosa pálida y banal

de fugitivo amor sensual

cortarás ya de su rosal?

 

Reposo, místico reposo

entre los brazos del Esposo…

¡Gozo inefable y misterioso!

……

¡Alma! Descansa arrodillada

del Tabernáculo en la grada…

Blanca y pura ¡eres su Amada!

 

[1] De “novela lírica” se ha calificado a lo más valorado de su producción narrativa.

[2] Fuera de lo literario, su primera publicación fue un folleto de dieciséis páginas con el que ganó un concurso de su Regimiento que premiaba “un tema dirigido a mantener a la mayor altura posible el espíritu militar”. Pasarían doce años hasta la aparición de su primera novela. V. José Luis Melero Rivas, José Luis y Antonio Pérez Lasheras, “El primer Benjamín Jarnés: La obediencia militar, un folleto desconocido de 1912″, El Bosque nº 10-11, agosto, 1995, pp. 269-271.

[3]“José Ángel García Juste, “De la ‘prehistoria’ e historia de Benjamín Jarnés”, Rolde, 113, julio-septiembre 2005, pp. 18-29.

[4] En fecha muy cercana fue asimismo publicado por El Pilar.

[5] V. García Juste, op.cit. p. 27.

[6] A la que, por cierto, él apenas pertenecía cronológicamente, ya que el considerado miembro más veterano, Pedro Salinas, había nacido en 1891. En cambio, Jarnés había visto la luz el mismo año que Gómez de la Serna (1888) y uno más tarde que Marañón (1887), ambos considerados componentes de la Generación del 14.