ACACIAS 38 Y SUS ANACRONISMOS

Publicado: junio 6, 2016 en Artículos
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(Publicado en Aragón Digital, 6 junio 2016)

Cuando me enteré de que TVE iba a programar una serie titulada Acacias 38,  desarrollada en los años 1899-1900, me prometí que contemplaría algún capítulo, pues es época a la que he dedicado numerosos trabajos y de la que creo conocer algo.

Cuando empecé a hacerlo, comprobé con satisfacción que cada episodio está lujosamente ambientado, especialmente en lo que se refiere a decoración, muebles y Alba Brunetvestuario, en lo que se han gastado una verdadera pastizara,  pero no en el resto del atrezzo. Pondré unos ejemplos: la máquina de escribir que utiliza la muy bella Leonor (Alba Brunet) es, al menos, dos décadas más moderna de lo que debiera y los gramófonos no son sólo reproducciones actuales sino que los modelos que copian son también posteriores. De hecho, el disco entró en España, precisamente, en esta fecha (1899-1900) y sus aparatos  reproductores habrían de ser los primeros que se comercializaron. Antes, únicamente existían los fonógrafos reproductores de cilindros y unos y otros sólo estaban al alcance de familias pudientes. Siguiendo con la música, comprobé con estupor que se referían al pasacalle “Los nardos”, estrenado  (12-XI-1931) por Celia Gámez, más de treinta años después, en la revista Las Leandras.

Tampoco en literatura andan fuertes, pues en el kiosco de flores y periódicos que regenta uno de los personajes femeninos, aparecen colgados números de la colección “Novelas y cuentos”, que empezó a publicarse en 1929. Más disculpable resulta la mención a Sherlock Holmes, que, aunque entonces no era conocido en España por casi nadie, su primera traducción, aparecida como folletín en el diario El Liberal, es de 1900.

En cuanto a religión, la cosa va aún peor: se habla del milagro de Fátima, que es de 1917 y aparecen curas con barba, cosa por entonces prohibida a este gremio, no así a los frailes. De hecho, los únicos que en la época iban rasurados eran los actores y los curas; aquellos, para poder caracterizarse, mientras los clérigos, además, llevaban tonsura, lo que tampoco aparece en la serie, y vestían manteos, tejas y bonetes, cosa que poco tiene que ver con las modernas sotanas que allí se exhiben. Por cierto, que el bigote de moda era el de guías retorcidas, que tampoco usan los muchos caballeros que habitan el barrio de Acacias.

Nada cuidadosas son tampoco las menciones a Jack el Destripador, al que se refieren algunos personajes como elemento peligroso y actuante pero cuyos delitos fueron Acacias imperpetrados en 1888. Pero lo peor es el lenguaje: mientras se abusa de repetir incansablemente expresiones como “de enjundia” o “perder el oremus” y palabras como “cuitas”, “porfiar” o “melindres”, en cambio, se usan otras totalmente modernas como “picoteo”; “decantarse”, en su sentido espurio de “elegir”; “evento”, también en su significado moderno de “celebración”; o “cava”, denominación que, por imposición jurídica, hubo de darse ¡en 1972! al vino espumoso para que no compitiera con el champán francés. En los inicios del siglo XX, para las celebraciones, se bebía sidra y sólo los muy adinerados optaban al champán. “Cava” significaba únicamente hoyo, zanja, cueva o bodega.

En resumen, que no les vendría mal a los guionistas un asesor histórico que censurase sus pifias y encaminase sus desbarres. En cuanto a los diálogos, no hay más que leer el abundantísimo teatro popular de la época para verificar cómo hablaba la gente.

Muchos narradores de hoy creen que escribir novela histórica, reconstruir una época, es únicamente referirse a personajes y acontecimientos del pasado. Pero, para ello, hay que componer un cuidadoso mosaico de un mundo real pero desaparecido en el que las conductas y sus contextos han de ser recreados con unos escenarios y una lengua que correspondan a su tiempo.

Acacias, 38

 

comentarios
  1. Ma dice:

    Yo lo que me llamó la atención en cuanto la decoración son los portafolios. Todos los que salen en la serie son de resina!!!!, que por aquel entonces ni se había inventado, pienso que entonces serían de bronce, pero las traseras de los que se muestran y cuando se caen y rompen se ve claramente que es resina.
    Y las fotografías de esa época, era en un cartón mucho más recio de las que aparecen en la serie.
    Ni siquiera se sonreía por no salir la foto movida.

  2. Mamen Gandú dice:

    Lo que yo he observado es que los portafolios que salen en la serie son todos de resina. Material que por aquel entonces ni siquiera estaba inventado. Véase las trasera de los mismos o cuando al caer al suelo se rompen.
    Y las fotografía eran en un cartón mucho más recio del que aparece, y lo habitual era que estuvieran muy serios, ya que el tiempo de exposición era un poquito largo.

  3. Deogracias dice:

    Hoy me ha encantado la mención que han hecho a Pitagorín, personaje creado en 1966!!!
    De cualquier forma, me encanta la serie.

  4. alexpotterweb dice:

    Acabo de encontrar esto,rebuscando el vocabulario de Acacias 38 y me parece que aunque lo que se comenta en el post, sea criticable según el escritor del artículo. Yo no lo veo tan criticable, pues seguro que no pudieron encontrar 3 palabras más que usar en cada capítulo y por que lo que pretendían es ampliar la cultura de los espectadores con un poco de todo, aunque no fuesen con la época. Lo que si es criticable es lo que han ido haciendo con los personajes a partir del capítulo 400 o incluso antes.

    Por ej Celia que por el 310 empezó a olvidar lo indignada que estaba con “su amiga” Cayetana en la parte final de Germán y Manuela, o sea 172 – 220 y luego el resto de vecinas, llegando a ser sus amigas a partir del 500. Y para terminar Úrsula en esta 3ª parte, la cambiaron drásticamente a buena, olvidando lo cruel que es y otra vez vuelve a ser una mala persona.

    Y lo se por que he estado viendo algún capítulo de vez en cuando, por que lo dejé y al final me enganché a Servir y Proteger y a veces me quedo un poco más y veo parte del capítulo.

    • Usted habla de una cosa y yo de otra. De todos modos, los pocos ratos en que he podido ver algún fragmento, no se han corregido mucho en cuanto al lenguaje aunque, por lo menos, en un capítulo vi que aparecía un fonógrafo. Sin embargo, en otro apareció un automóvil bastantes años posterior al inicio del siglo XX.

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