El miércoles 15 de enero, a las 19.45 h. se presenta mi edición de las Obras de Guillermo Osorio (Ed. Libros del Innombrable) en la Librería Antígona de Zaragoza.  Incluyo aquí la solapa, con noticias biográficas de este insólito escritor, descartado por la literatura oficial. Y, también, la contraportada, con un breve comentario de su sorprendente obra.

Guillermo Osorio

                                                          BIOGRAFÍA

Guillermo Osorio (Cuenca, 22-11-1918 / Madrid, 27-12-1982), escritor semisecreto, último de los verdaderos bohemios, borracho inveterado del vino de las tabernas y personaje angélico, las pocas y raras obras de este poeta y cuentista son casi desconocidas. Tampoco sabemos mucho de los primeros años de su vida. Tras estudiar en el Instituto de su ciudad, se vio arrebatado por la guerra y adscrito a una unidad de tanques del ejército republicano, que lo marcó decisivamente. Tras el paso por los campos de prisioneros franceses, volvió a España, donde hubo de padecer cárcel y campo de concentración. Rechazado por su ciudad natal, en 1950 se instaló en Madrid y comenzó su vida peripatética y deambulante, de taberna en Osorio, Guillermo con Adelaida 1950taberna, de tertulia en tertulia, al tiempo que escribía impresionantes sonetos y un puñado de cuentos que hasta 1960 no pudo recoger en libro, El bazar de la niebla. Su ángel guardián fue una estrambótica poetisa y periodista, Adelaida Las Santas, con la que casó en 1955, que le dio acogida y fue solucionando los problemas cotidianos, a pesar de que él siempre siguió viviendo de noche y jamás tuvo medios de subsistencia.

Perteneciente a la olvidada generación etílica del café Varela, donde estuvieron sus mejores amigos (Manuel Alcántara, Eduardo Alonso, Manuel Martínez Remis, Alejandro Carriedo…), que siempre lo recordaron como alguien entrañable, sólo se daría a conocer en recitales conjuntos y revistas literarias de poca circulación. No obstante, tras la edición de su primer libro de cuentos no volvió a publicar hasta que su mujer fundara en 1980 la colección Aguacantos, destinada a acoger la obra del poeta, que sólo vería editados otros dos muy breves libros en vida, Veinticinco sonetos y El perro azul. Cuentos (1981). Los últimos, Río de los peces (1984) y Guillermo Osorio 10 años después (1993), fueron publicados póstumamente.

A finales de 1982 Guillermo Osorio moriría al caer sobre una Osorio, Guillermo-Última fotografíaestufa encendida, tras sufrir un paro cardiaco. Manuel Alcántara escribiría en su necrológica: “…pertenecía a otro lugar del que tenía permanente nostalgia; por no sé qué azar afortunado, pasó su destierro entre nosotros (…) Es todo lo que sabemos de él. Eso y que ha muerto, después de haber consumido gloriosamente algunas cosechas de vino tinto y de haber escrito veintitantos sonetos prodigiosos”.

                                                            LA OBRA

 Guillermo Osorio ha trascendido fundamentalmente por lo pintoresco de su alcohólica vida y como autor de extraordinarios sonetos de corte casi quevedesco, que no vieron la luz en volumen hasta 1980, y de un puñado de cuentos oníricos, que se mueven en las fronteras del absurdo, el delirium tremens y el humor.

Se recoge en este volumen la totalidad de la obra publicada por el escritor conquense compuesta por dos libros de cuentos y tres muy breves entregas poéticas. Sus 25 sonetos ostentan una límpida perfección formal lo que, unido a su equilibrio expresivo y sus hallazgos lingüísticos, que nunca retuercen el sentido o la sintaxis, nos proporciona la inflexión justa de la emoción con que están concebidos y transmiten de modo tan intenso. El destino, la muerte, la condena fatal de la tristeza dan paso a un escepticismo humanista que, si encuentra un atisbo de salvación, es en uno de los temas eternos de la poesía: la integración con la naturaleza. Río de los peces y Guillermo Osorio 10 años después recogen poemas dispersos y desiguales pero donde se puede encontrar la gracia alada y la profusa melancolía que caracterizan al poeta de Cuenca.

Los cuentos de El bazar de la niebla y El perro azul  parecen basarse en los agitados sueños que, probablemente, le deparara el alcohol. Una situación cotidiana en la que, de pronto e inesperadamente, aparece un elemento distorsionador de la realidad, que da lugar a visiones entrecortadas en las que se alternan lo macabro y lo ingenuo, lo horripilante y lo banal. Los símbolos de transformación junguianos y la llamada literatura del absurdo, casi contemporánea a la vida literaria de Guillermo, junto a algunas reminiscencias surrealistas, son los elementos que aparecen más cercanos a estos relatos en los que  una serie de acontecimientos inquietantes y, a menudo, gratuitos, se suceden vertiginosamente como en los delirios febriles, y alternan espanto y humor.

 Osorio, Guillermo en su chozo

 

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