En el 81 aniversario de la proclamación de la II República, no estará de más traer hasta aquí a un republicano. Reproduzco el artículo dedicado a  José Ramón Arana en mi Diccionario de Autores Aragoneses Contemporáneos (1885-2005), Diputación de Zaragoza, 2010, pp. 950-953.


RUIZ BORAU, José, Garrapinillos (Zaragoza), 13-03-1905 / Zaragoza, 23-07-1973
Seudónimos: José Ramón Arana / Pedro Abarca / Juan de Monegros
Género: Narrativa

Hijo de un maestro muerto prematuramente en 1913, hubo de trabajar desde muy joven. En los años veinte se encaminó a Barcelona para emplearse en una fundición. Allí se casó con Mercedes Gracia, con la que tendría seis hijos, ingresó en la CNT y se fue haciendo con una cultura autodidacta. Tras cinco años en la Ciudad Condal, volvió a Zaragoza, consiguió un puesto en la banca y se convirtió en dirigente sindical de la UGT. Al iniciarse la Guerra Civil, se refugió con su familia en Monegrillo, donde gracias al apoyo de los anarquistas profesó de maestro. Poco después, y ya adscrito secretamente, al Partido Comunista, fue nombrado consejero de Obras Públicas y, más tarde, de Hacienda en el Consejo de Aragón, institución de la que llegó a ser vicepresidente. Por entonces, entabló relación con María Dolores Arana, de la que posteriormente tomaría el apellido con el que tituló todas sus obras, excepto la inicial, que salió con su nombre real, y las dos que firmó como Pedro Abarca. Un viaje a la Unión Soviética para representar al Consejo de Aragón en las celebraciones del 1 de mayo dio lugar a su primer libro, Apuntes de un viaje a la URSS. Disuelto el Consejo, ejerció labores de información para el Servicio de Investigación Militar (SIM) y, finalmente, pasó a Francia. Allí escapó del campo de concentración de Gurs y tuvo el primero de sus dos hijos con María Dolores. Unos meses más tarde, logró marchar a América con su nueva mujer, abandonando a su primera familia. 

Arana en el campo de Gurs dibujado por un compañero

                                                       Retrato realizado por José Oliay en el campo de concentración de Gurs

Comenzó a publicar obras poéticas y, asentado en Méjico, tras una breve estancia en Santo Domingo, creó colecciones y revistas, entre estas últimas, Las Españas, quizá la más importante del exilio republicano. Al tiempo, se ganaba la vida como vendedor ambulante de libros, como refleja Simón Otaola en su obra La librería de Arana (1952). A principios de los años cincuenta, estableció una nueva relación amorosa, con Elvira Godás, de la que tuvo otro hijo, y se dio a conocer como narrador con El cura de Almuniaced, además de dar un nuevo impulso a su vocación literaria, sobre todo en el campo del ensayo. En 1968 comenzó a padecer problemas de salud y se acrecentó su deseo de regresar a España, que no se hizo realidad hasta junio de 1972, cuando, por fin, pudo afincarse en Castelldefells (Barcelona). Publicó entonces Can Girona, primera parte de unas memorias noveladas que no tuvieron continuación, pues el tumor cerebral que le corroía no tardó en acabar con su vida. Tras su muerte, fue enterrado en Monegrillo, junto a su madre.

Varios números de la revista Pluma aragonesa (1924-1926) habían recogido versos de juventud y, salvo el citado libro basado en su viaje a la URSS, poéticas serán sus primeras obras, que trascienden la situación emocional y la crisis vivencial de un escritor que asume acontecimientos trascendentales en su vida. Esta casi desconocida poesía de Arana ha sido reeditada en su centenario y revela un lírico humanista, apasionado, enreligado con la naturaleza, tierno y descarnado por la ausencia de la figura materna y la lejanía de la patria. El más conseguido de esos libros poéticos resulta A tu sombra lejana, dedicado a su madre.

La novela corta El cura de Almuniaced es la obra maestra del autor de Garrapinillos y, en su día, tuvo un alto reconocimiento crítico. Llegó a ser comparada con la unamuniana San Manuel Bueno, mártir, con la senderiana Réquiem por un campesino español, cuya primera edición (Mosén Millán, 1953) es posterior, y hasta con Pedro Páramo, que Juan Rulfo publicara en 1955. La narración, de una intensidad y fuerza magistrales, especialmente en su tramo inicial, presenta la figura de mosén Jacinto, un cura rural -Almuniaced es un pueblo aragonés en el que se refleja Monegrillo- de buena voluntad, contradictorio y apasionado que, en defensa de sus feligreses, se enfrenta primero a los poderosos; en la guerra, a los milicianos; y, después, a las tropas franquistas. Can Girona, también con buena recepción crítica y hoy casi olvidada, recrea su formación político-social en la empresa metalúrgica barcelonesa donde trabajó. Transmite sinceridad y traza con acierto el ambiente obrero de los años veinte. Póstumamente, fueron recogidos sus cuentos con el título de uno de los más cuajados ¡Viva Cristo Ray!, en el que rememora los días del Alzamiento y su estancia en Monegrillo. El resto, así como otros que publica Luis Esteve en la última edición de El cura de Almuniaced, dan cuenta de un autor muy dotado para el género pero que, seguramente como consecuencia de lo agitado de su peripecia vital, no se prodigó en él.

Una obra de teatro, Veturián, drama rural de contenido social potente pero quizá algo anticuado, y varios ensayos completan su producción. Estos últimos revelan la constante presencia de España en su pensamiento y su preocupación por la reanudación de la convivencia. Carta a las nuevas generaciones españolas es el más significativo. En él aboga por el protagonismo de los jóvenes en la reconstrucción del país bajo las bases de la justicia y la reconciliación de todos los antifascistas, labor que quienes han estado en el barro de la terrible confrontación guerrera y posbélica ya no estaban en condiciones de afrontar. Arana, que alcanzó algún reconocimiento en su vuelta del exilio y en su centenario, en el que, además, de acometerse algunas reediciones, se le dedicaron calles y bibliotecas, es, sin duda, tras Sender, el escritor de mayor entidad literaria entre los aragoneses desterrados.
                                                                       OBRAS

Apuntes de un viaje a la URSS (libro de viajes), Barcelona, Imp. La Polígrafa, 1938.

Ancla (poesía), Santo Domingo, Maeza, 1941.

A tu sombra lejana (poesía), México, Medea, 1942.

Politiquería y política (ensayo), México, Ruedo Ibérico, 1945.

El cura de Almuniaced (cuentos), México, Aquelarre, 1950. / Madrid, Turner, 1979. / Sevilla, Renacimiento, 2005.

Veturián (teatro), México, Aquelarre, 1951.

Arana, José Ramón Veturián

Esta hora de España. Contestación a una encuesta de Ibérica (ensayo), México, Las Españas, 1957.

Romance del ciego Viroque (cuaderno de poesía en forma de pliego suelto), México, Autor, 1960.

De pereza mental (ensayo, con el seudónimo de Pedro Abarca), México, 1967.

Cartas a las nuevas generaciones españolas (ensayo, con el seudónimo de Pedro Abarca), México, Finisterre, 1968.

Can Girona. Por el desván de los recuerdos (novela), Madrid, Al-Borak, 1973.

¡Viva Cristo Ray! y todos los cuentos (relatos), Zaragoza, Heraldo de Aragón, 1980.

Poesías (Edición de Javier Barreiro), Zaragoza, REA-DPZ, 2005.


                                                           BIBLIOGRAFÍA

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comentarios
  1. Jacqueline DIESTE dice:

    En el libro de Poesias de Jose Ramon ARANA hay una poesia sobre mi abuelo Conrado DIESTE. Busco informaciones sobre mi abuelo que murio en 1937( ?). Tiene usted alguna informacion sobre la amistad que tuvo con ARANA mi abuelo ?

    • Estoy de viaje y ni siquiera tengo el libro a mano, que publiqué ya hace unos cuantos años. Le contestaré cuando vuelva y pueda consultar mi archivo pero me temo que si tengo alguna información, será muy parcial.

      • Dieste y Arana pertenecieron al Partido Comunista y coincidieron en sendas consejerías en el Consejo de Aragón, desde que Dieste fue nombrado el 1 de abril de 1937, hasta su muerte en accidente de circulación ocurrido en Oropesa (Castellón) el 9 de junio de 1937, cuando viajaba a Valencia en unión de del subsecretario de Hacienda del Consejo, el también comunista Vicente Sist de la Vera.

  2. […] tendría que ver también el hecho de que José Luis Borau era primo hermano del escritor y librero José Ramón Arana (José Ruiz Borau, 1905-1973).La librería de Arana. Historia y fantasía, publicada inicialmente […]

  3. gonzález tolentino dice:

    realmente fué un hombre revolucionario …?

  4. […] Barreiro, “José Ramón Arana“, en su blog personal, 14 de abril de […]

  5. es posible enontrar datos más completos sobre las mujeres que rodearon la exitencia de JOSE RUIZ BORAU ?
    escribo desde Guanajuato México Enero/2017.

    • Sí lo es. Tiene más datos en mi introducción a las “Poesías” de José Ramón Arana. También se está realizando una tesis sobre él en Barcelona. Y viven algunos de sus hijos uno de ellos, Federico, en Méjico.

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