JUANJO, POBLADOR DEL CASCO VIEJO-ENTREVISTA

Publicado: marzo 25, 2012 en Entrevistas
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Publicado en El Día de Aragón, 12-III-1988.

Si entra en su tienda provisto de un palo de escoba en cuyo extremo hay un pincel y de una lata con grasa disuelta en gasoil al grito de “Soy un joven que está en el paro ¿quiere que le engrase la persiana metálica por la voluntad?” se trata de nuestro héroe. El de la foto. Rechace imitaciones. Su persiana subirá y bajará con suavidades gráciles. La estridencia se convertirá en susurro. ¿Qué más quiere?

-¿Qué tal se gana uno el coscurro con estas fantochadas?

– Por cada sí, hay quince noes. Y la voluntad oscila entre las 50 y las 500 pesetas. El promedio es de unas 200. Teniendo en cuenta que el engrase dura unos cinco minutos, se puede vivir. Pero mal.

A pesar de sus 29 años arrastra una biografía de prócer americano: camarero, asistente en un bar de putas, poseedor de un puesto de cintas en el Rastro, vendedor de periódicos, vendedor ambulante, vendedor de libros, vendedor de una asociación benéfica….

– Sólo te falta vender droga.

-No, que también vendí hace años. Pero blanda.

-¿Y en la política? ¿No te gustaría pertenecer al partido de García Nieto, el protector del Casco Viejo?

– Yo milité en el PSP-PSA y Tierno nos traicionó. Luego colaboré con los de la CNT, pero no militando. Estuve en la Asamblea de Parados y allí me llevé muchos desengaños. Tabajar tres y figurar treinta.

– ¿Qué tal por el trullo?

– He estado tres veces. La que más noventa días, porque me pillaron con siete gramos. Otra vez, por robo frustrado sin violencia. Porque yo soy pacifista mil por mil, de los que llegan a pasar de tonto a idiota. He tenido oportunidad de comprar pistola y, como reconozco que estoy un poco pirado, no lo he hecho.

– Y ¿para qué la querías?

– Pues eso, que si la quisiera para algo, la tendría.

– ¿Tan fácil es procurarse una pipita? Anda, informa a nuestros morbosos lectores, por si alguno tiene el capricho

– Hay que estar en el circuito y los lectores de El Día son todos gente bien.

– ¿Tú has vivido siempre por el Casco Viejo?

– Nací en la Plaza de Los Sitios, me crié en los porches del Mercado, he trabajado en la calle Pignatelli, en la calle Zamoray y en el Rastro. Vivo en Jusepe Martínez, que a ver si la riegan algún día. ¿Te parece poco?

– Y ¿cómo se ve desde dentro el Plan de Rehabilitación? Creo que la aguda sensibilidad popular de la Gerencia de Urbanismo le hace interesarse profundamente por la opinión de los vecinos, a los que convoca continuamente.

– Yo no he recibido ninguna citación ni me ha preguntado nadie. Y abro todos los días el buzón.

– Pues aprovecha esta prestigiosa tribuna para lanzar tu acreditada opinión.

– De momento no hacen más que abrir solares. Como si hubiera pocos. Hay que quitar impuestos a los propietarios y que arreglen fachadas e interiores, hacer zonas peatonales, tomarse en serio lo de la higiene y la limpieza, respetar lo antiguo y lo ambiental, no derribar por derribar. Y anteponer los derechos de los habitantes a los de los nuevos residentes.

– Creo que especuladores y “rehabilitadores” están al acecho. Pero, sin duda, confíais en que García Nieto, Piazuelo etc. les den en la cresta.

– Yo no me fiaría mucho.

– No sé donde he leído que la mayor parte de los delitos de la ciudad se perpetran en el Casco viejo. ¿Porqué no hablamos de la droga? Así no nos tacharán de originales.

– Es que muchísimas familias viven de eso. Si les qutaras ese ingreso igual tendrían que robar para sobrevivir. Lo malo no es que se venda, es que se compre. Pero hay intereses creados que harán que cada vez haya más. A veces dicen que han incautado 400 millones de lo que sea y a ver quién tiene eso. Aunque se juntaran cien familias no podrían reunirlo. O sea que hay que buscar más arriba. Y ¿quién tiene ganas de jugarse la vida? Por otro lado, cada vez hay más zonas de venta. Se empezó por la calle Casta Alvárez y ahora hay diez o doce, que conoce todo el mundo. Luego están las casas particulares, muchos bares. Y el que compra cualquier cosa. Hay más muertes de las que se dicen y todas por droga adulterada.

– Y ¿cómo va lo de las putas?

– Está bajando la clientela en un mil por cien. Miedo al SIDA, el paro, los robos al cliente, la competencia de los travestis. Conozco a uno que sólo era maricón pero hormonándose para librarse de la mili y, ya cuando se las vio puestas, se hizo travesti y este verano se marcha con sus padres a Alemania para operarse la polla.

-¡Alto ahí! El pene. Que lo leí el otro día en este diario, que habían arrestado a no sé quién por la novatada de hacer arrastrar una moneda con el pene a los reclutas.

– Bueno, pero este se quita todo el aparataje.

– ¿O sea que lo de macarra, lo de palanganero de burdel es una profesión en descenso como lo de estañador o sacristán?

– Claro. Una mujer no se echa a la prostitución si no es por un problema: droga, bingo o porque alguien la obliga. El 99 por cien tiene chulo. Si no es un hombre, el chulo es la droga. El 90 por cien de las drogadictas se buscan la vida con la prostitución,

– Además de excelente persona, eres el rey del porcentaje. ¿Tienes por ahí alguna puñalada a mano?

– Lo de mis amigas boyeras te lo cuento pero no lo pongas (lo cuenta). Pero hay gente extraordinaria. Hace poco apuñalaron a un tipo por defender a un travesti de unos que se estaban metiendo con él y el travesti se ha pasado durmiendo tres meses en el hospital para acompañarle. No unos días hasta que pasara la gravedad y eso, sino hasta que le han dado el alta.

– O sea, que es una gloria vivir por  aquí.

– Me encanta, todo lo tienes a mano.

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