(Publicado en Anales del Instituto de Estudios Madrileños, CSIC, Madrid, 2010, pp. 37-42).

don-epifanio-chotis-de-santiago-volart

En su interesante libro, Bailar en Madrid, 1833-1950, Rosario Mariblanca Caneyroafirma que el chotis llegó a la capital en 1850 y se bailó por primera vez en el Palacio Real el 3 de noviembre de dicho año. Lo mismo se dice en la Wikipedia. Por su parte, el Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana (Vol. 9), editado en diez tomos por la SGAE, estampa en su documentado artículo sobre el schotis, nombre que se adjudica al baile en el citado volumen:

 Son pocos los datos que se conocen sobre la aparición del schotis en España. Posiblemente se puso de moda en la década de 1840, siendo introducido desde París, como ocurrió con la polka, y pasando desde los teatros a los salones y bailes populares (…) En 1850 ya se había difundido por toda España, gozando del favor de los aficionados, sin que se conociera su origen con precisión.

 Sin embargo, la primera noticia que dicho artículo da sobre el mismo corresponde a una noticia en El Anunciador (6-1-1851) en el que la Sociedad La Perla Madrileña comunica la celebración de un baile de máscaras en el que se bailará  schottisch, galop y polkas.

Pero hay que remontarse algo más atrás, aunque no demasiado. Las primeras noticias que he localizado sobre el chotis en España aparecen en El Clamor Público el18 de septiembre de 1849. Allí se anuncia la partitura de un nuevo baile (schottis-polka) dedicado a la sociedad de bailes, “La juventud española” por Marcelino San Martín y bailado por primera vez en esa sociedad. La partitura para piano valía nueve reales y para flauta o violín, cuatro. Lo que parece indicar que sería poco antes de esa fecha cuando, bajo la dirección de Marcelino San Martín, se interpretase y bailase allí el que sería el primer chotis ibérico.

 De donde sacara Marcelino San Martín la inspiración para dicho baile, no lo sabemos. Las noticias que tengo sobre él son fragmentarias. En la primera guerra carlista participó en la defensa de Bilbao (1835-1836), de donde salió herido. A principios de 1842 pertenecía a la Milicia Nacional y se integraba en la Compañía de Cazadores del Quinto Batallón. Años más tarde aparece como autor de La maja y el compare, estrenada en Madrid el5 de enero de 1848 e, inmediatamente,  la noticia antedicha, que lo convierte en el compositor del primer chotis español.

 El 5 de octubre de 1849, diecisiete días después de esa primera noticia sobre el chotis, El Clamor Público reproducía otro anuncio similar, sólo que se cambiaba la grafía, añadiéndole al final “ch”. Ahora era schottisch-polka. La palabra, procedente del inglés, nunca alcanzaría una gráfica de consenso, como se comprobará en las distintas citas de este trabajo pero prácticamente siempre en el centro aparecía “chotis”. Eso sí, a veces añadiéndolo una “t” y, otras veces, cargándole un acento en la i.

 En este segundo anuncio se nos decía: “He ahí el título del nuevo baile de moda de este año que se ha bailado ya en los bailes Orientales y que se bailará este invierno en todas partes”. Se ofrecía ahora también una partitura para guitarra, a cinco reales y se vendía en el almacén del editor Casimiro Martín, sito la Calle del Correo nº 4.

Que se bailó en los llamados Salones Orientales lo sabemos por el Diario de Oficial de Avisos de 28-9-1849, que reza:

 NUEVO BAILE. Noches pasadas se bailó en los Salones Orientales la nueva contradanza-polka, compuesta por el maestro don Marcelino San Martín.

La sencillez de sus figuras y la elegancia de sus pasos nos hace creer que tendrá aceptación este nuevo baile, generalizándose en nuestras sociedades de buen tono.

Y volviendo a El Clamor Público, el primer día de 1850 nos anuncia:

 JUVENTUD VASCONGADA. En vista de la grande y merecida aceptación que ha tenido en los Salones Orientales la contradanza polka, baile compuesto por el acreditado profesor don Marcelino San Martín, ha dispuesto aquella sociedad que desde la tarde de hoy alterne con los demás bailes que en la misma se hallan en uso.

 Parece, pues que el chotis se bailó en La Juventud Española, pasó enseguida a los Salones Orientales de la calle de la Victoria  y, en poco más de tres meses, a La Juventud Vascongada. Y estaba a punto de pasar a Palacio.

 Las sociedades de baile se habían puesto recientemente de moda y Madrid contaba al menos con una docena, más alguna otra, tirando a clandestina. La mayor parte estaba situada extramuros. Concretamente, la pionera parece que fue la mentada La Juventud Vascongada, sita en el Hipódromo, fuera de la puerta de Santa Bárbara. En principio, se estableció para que sus componentes, en su mayoría dependientes de comercio de origen vasco, bailaran las danzas típicas de su tierra, pero en seguida se comenzaron a incluir todo tipo de bailes urbanos. La Juventud Española, como se dijo, la primera que vio bailar chotis y que celebraba sus bailes en el llamado Jardincillo de la Alegría,  extramuros de la Puerta de Alcalá, se inauguró el16 de junio de 1849.  

Entre las demás sociedades varias de ellas tenían su sede en Capellanes y eran frecuentadas por familias “decentes”. Más populares y heterodoxas solían ser las citadas situadas extramuros, como la tan popular de la plazuela del Progreso, llamada El Guante de Oro, por estar fundada por dependientes guanteros, donde, como cuenta La España  (12-XI-1850): “…se baila, se trisca y se juguetea lo bastante para que los concursantes se hallen con los huesos molidos los lunes”. Fuera de la Puerta de Atocha existía otra, “donde por un real de vellón se ven cosas de tomo y lomo”,  y una más en la Virgen del Puerto, “donde se brinda sin conciencia por Nuestra Señora de Covadonga y se hace uso frecuentemente de un plan higiénico para curar a garrotazos la nostalgia, que tanto abruma a los gallegos”.

 Tómese como se tomen, las frases dedicadas por La España a las Sociedades de Baile, lo más interesante a nuestros efectos estaba en lo que escribe acerca de La Perla Madrileña de la calle de la Madera, 8:

 …donde anteanoche se bailó esa nueva danza, la cual nos ha sorprendido demasiado viejos, no sólo para menear los talones al compás de su música, sino hasta para aprender su título tan fortificado de consonantes, que no hay lengua que pueda tomarlo por asalto. La danza en cuestión se llama schottisch, palabra que pronunciada viva voz produce el efecto de un estornudo”.

  Esta nueva sociedad, La Perla Madrileña, sita en el cuarto bajo del número 8 de la calle de la Madera, había sido fundada por nuestro conocido Marcelino San Martín a mediados de septiembre de 1850 y en dicho lugar daba sus lecciones diarias de ocho a once de la noche. Al mes y pico de fundarla sería cuando don Marcelino se allegaría a Palacio para dirigir ante S. M. la reina Isabel II, el chotis, que, al parecer, mucho gustó a la casquivana señora.

 Anteanoche, como habíamos anunciado se verificó el segundo baile en Palacio.

SS. MM. Se presentaron en los salones a las diez y media. La Reina llevaba un vestido de crespón blanco con blonda y prendidos de flores; en la cabeza tenía un sencillo adorno que hacía realzar su gracia y hermosura. El medio luto que guarda la corte había sin duda obligado a S. M. a presentarse con tan elegante sencillez. S. M. La Reina Madre llevaba un vestido de raso negro también con prendidos de flores: S. A. R. el infante don Francisco de Paula vestía de frac con las banda de Carlos III. S. A. la infanta doña Amalia iba vestida de blanco.

 S. M. la Reina rompió el baile con el embajador inglés. Después bailó con algunos extranjeros y personas distinguidas del país. Ejecutó con mucha gracia el baile nuevo de Schotichs, y otro elegantísimo, La Varsoviana, llevando por pareja al hijo del señor conde de Casa-Valencia.

Aunque en la nota de La España (5-11-1850) no queda claro si doña Isabel bailó el chotis con el conde de Casa-Valencia o sólo fue La Varsoviana. Esta última pieza no se podía tratar del después famoso himno anarquista conocido en España como “¡A las barricadas!”, ya que este fue compuesto en 1883. El hijo del señor conde era Emilio Alcalá-Galiano y Valencia (1831-1914), a la sazón un año más joven que la reina, abogado, diplomático, político y autor de unas conocidas memorias que le valieron–junto a su título nobiliario- el ingreso en la Real Academia de la Lengua.

Volviendo al chotis, dos días después, El Clamor Público volvía a la carga con su anuncio del editor Casimiro Martín; sólo que ahora al “baile nuevo adoptado en los bailes regios” –y aquí la referencia a la velada del 3 de noviembre de 1850 en el Palacio Real-, se le daba un tercer nombre: La Schotisch. Que la cosa estaba en su apogeo lo demuestra otro aviso de este periódico un mes después (15-XII-1850). La citada sociedad de baile La Perla Madrileña prometía para ese mismo domingo: “se bailarán los bailes nuevos schottisch, contradanza, y galop  (…) las polkas, wallses y rigodones serán coreados y, en sus intermedios, se cantarán canciones andaluzas acompañadas de guitarra”.

Seiscientos kilómetros al noreste, las cosas rodaban por similares caminos. El 16 de febrero de 1851, según El Áncora de Barcelona, se celebraba en el Salón del Consulado del Paseo de Isabel II, el Tercer Baile de Máscaras con parecido repertorio. En su segunda parte e interpretados por una orquesta de 80 profesores y 10 tambores, dirigida por Juan Tolosa, se interpretaba, wals, contradanza, polka, galop y el schotish “La moda”. Prueba de que los primeros títulos de chotis iban apareciendo, El Clamor Público, diario progresista que mostraba gran atracción por nuestro baile anunciaba el 27-3-1851: “Gran schottisch con una linda cubierta a tres reales”.

Si damos un salto de una década, el profuso y jacarandoso poeta Manuel del Palacio publicaba en El Museo Universal (10-II-1861), un romance, titulado “El Carnaval”: “Capellanes nos espera /con su chotis y su vals / sus danzas americanas / y su alegre sociedad”. Como vemos, los vocablo chotis y vals se habían españolizado aunque seguirían apareciendo durante mucho tiempo otras grafías y, poco después (1863), un varón tan inesperado como don José María de Pereda, usaba la palabreja en Fisiología del baile (Esbozos y rasguños): “Aquella pequeñita y ligera de chispeante mirada, que busca a hurtadillas la de su acompañante cuando la mece casi sobre su rodilla en los bamboleos de una schotisch”.

O se confundía de baile el escritor santanderino o la danza tenía por entonces otra coreografía. Porque tampoco nos hemos imaginado a Isabel II y el joven conde, bailando el chotis en un ladrillo.

Chulerías_Chotis

Para finalizar, una nota sobre los primeros chotis que llegarían a grabarse en cilindros para el fonógrafo. En este terreno, nos batimos en España sobre un campo movedizo pues apenas ha existido la investigación sobre estos temas. Únicamente se conocen tres catálogos de cilindros para fonógrafo y, sólo se conservan unos escasos miles de estos cilindros, a veces, notablemente deteriorados. Por otro lado, las grabaciones que se registraron para su uso en exhibiciones, a través de encargos de particulares o en circunstancias que no han trascendido son imposibles de catalogar. Sabemos que, a partir de principios de la última década del siglo XIX, comienzan las exhibiciones públicas del producto y que hacia 1898 se venden ya gramófonos y cilindros en España con interpretaciones que se graban en hoteles, o en el propio local en el que se comercializa el producto. Tal sucedía con la casa más importante, Hugens y Acosta, sita en la madrileña calle del Barquillo, lo que muestra que el apelativo de “calle del sonido” tiene una motivación que sobrepasa el siglo. Dado que las grabaciones eran prácticamente únicas, pues todavía no había llegado la reproducción en serie, el valor histórico de estos cilindros es enorme.

El chotis que aparece con más frecuencia en estos antiguos soportes es, obviamente, el de Cuadros disolventes. El apropósito lírico-fantástico-inverosímil, original de los fecundos libretistas Guillermo Perrín y Miguel de Palacios y del músico Manuel Nieto, había sido estrenado el3 de junio de 1896 en el Teatro Príncipe Alfonso y la mejor muestra de la popularidad de su chotis es que siglo y pico después todavía hay quien lo sigue entonando: “Con una falda de percal planchá…”. Existe un cilindro Hugens y Acosta de principios de 1900, con una grabación de la Banda de Ingenieros, dirigida por el maestro Saco del Valle, que lo contiene. E, incluso, un disco Berliner, los primeros que se comercializaron en España, de finales de 1899, grabado por la Banda Royal Infantry.

Como se sabe, dadas las dificultades de la reproducción mecánica en esta primitiva época de la fonografía, se preferían grandes formaciones (bandas, coros, orfeones…) y voces vigorosas para que el sonido reproducido tuviera mayor potencia. En 1901 la Banda de la Casa Provincial de Caridad de Barcelona grabó también los chotis de La favorita y de La sonámbula.

Por su parte, la primera versión discográfica que conozco de un chotis cantado –el mentado de Cuadros disolventes- es de 1904 y corresponde al gran barítono aragonés Marino Aineto (1873-1931), que había debutado en Madrid (1898) con Los hugonotes y, muy pronto cantó Rigoletto en el Real (1899). Al poco, empezó a ser llamado por los teatros más suntuosos, viajó por Europa y América con compañía propia y construyó una brillante carrera, primordialmente en Italia, sin que por ello dejase de volver a España. A mediados de los veinte se estableció definitivamente en Milán, donde moriría.  De apuesta presencia física y dominador del escenario, Aineto, que tenía una excelente base técnica, fue un cantante natural y fluido, de potentes agudos y sentimiento en la expresión. Fue también uno de los pocos cantantes españoles capaces de acometer el repertorio wagneriano, para lo que se había formado en Bayreuth. Como nada hay nuevo bajo el sol, el intérprete de Wagner cantaba sin desdoro el tango de El Morrongo, los cuplés de Entre mi mujer y el negro o el chotis, de Cuadros disolventes.

Al poco tiempo, el chotis se haría omnipresente en la discografía en la voz de las principales cupletistas. Mientras Pilar Alonso grababa “La schotisófila”,  Pastora Imperio lo hacía con “S. M. El schotis”. Por su parte, Amalia Molina (“El triunfo del mantón”), Raquel Meller (“Paca, la Madriles”), María Conesa (“El castigador Antolín”), Carmen Flores (“Mantoncito de Manila) y otras cupletistas daban paso a los chotis de la triunfante revista de los años veinte y treinta con la explosión de Celia Gámez pero también  con chotis cantados por La Argentinita, Josephine Baker  o Angelillo, hasta llegar al fenómeno de Pepe Blanco*. Cuando el jacarandoso taxista logroñés entonaba “¡Pepe!, ¡Va!” o “Bueno ¿y qué?”, el chotis español había cumplido su primera centuria.

*https://javierbarreiro.wordpress.com/2011/09/15/pepe-blanco-3/

                                                BIBLIOGRAFÍA

-CANEYRO, Rosario Mariblanca, Bailar en Madrid, Madrid, Autor, 1999,

-FEMENÍA SÁNCHEZ, Ramón, La revista. Apuntes sobre la historia del género frívolo, Madrid, Autor, 1997.

-SOBRINO, Ramón, “Voz Schotis [chotis, schottisch] I. España”, Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana (tomo IX), Madrid, SGAE, 2002, p. 868-870.

-, “Voz Schottisch [chotis]”, Diccionario de la zarzuela. España e Hispanoamérica (Vol. II), Madrid, ICCMU, 2003, p. 340-343.

Anuncios
comentarios
  1. Antonio Barberena dice:

    Hola, Javier:
    Muy completa e interesante esta historia del chotís en España.
    Soy Antonio Barberena, músico e investigador de temas musicales históricos de México.
    Me sorprendió encontrar dentro de las imágenes un schottisch compuesto por un mexicano: El Grillo, de Salvador Morlet. De este personaje prácticamente no sabemos nada, pero su música fue muy escuchada en México hasta 1910.
    Te preguntaría si fuera posible que se escaneara la partitura y me enviaras un juego.
    Yo, en cambio, te puedo mandar chotises antiguos (del siglo XIX) que acabo de digitalizar en nuestro prncipal acervo histórico: el Archivo General de la Nación.
    Gracias y saludos,
    Antonio Barberena
    byacsa@prodigy.net.mx

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s