RAQUEL MELLER

Publicado: noviembre 1, 2011 en Cuplé, Notas biográficas

MELLER, RAQUEL (Francisca Marqués López). Tarazona (Zaragoza), 9.III.1888 – Barcelona, 26.VII.1962. Artista del cuplé y del cine internacional.

Hija de una humilde  familia que hubo de emigrar a Barcelona, trabajó como modistilla en un taller de la calle Tapinería y en 1906 hay ya noticias de actuaciones en diversos teatros de segunda fila con el nombre de La Bella Raquel, que pronto convertirá en Raquel Meller. Frecuentemente, actuaría acompañada de su hermana menor, que se hizo llamar Tina Meller, y casi siempre en espectáculos de carácter picaresco. Su belleza, sus cualidades de actriz y su afinada forma de cantar le irán abriendo camino y, en septiembre de 1911, ya es la estrella del barcelonés Teatro Arnau. Muy pronto se convertirá en la principal figura del espectáculo en España y  referencia constante en la prensa y en la vida cotidiana. El triunfante cuplé se identifica con su nombre. Sus primeros discos datan de 1912. Llegaría a grabar más de cuatrocientos, entre los que “El relicario” y “La violetera” se hicieron universales.

   En 1919 contrae matrimonio, que sólo duraría veintinueve meses, con el escritor Enrique Gómez Carrillo. También es el año de su debut cinematográfico (Los arlequines de seda y oro) y de su primera salida al extranjero para actuar en el Olympia parisino, Londres, Buenos Aires y otros lugares de América, que la consagrarán como una de las grandes artistas de su tiempo. Éxitos que propiciarán su debut en el cine internacional. Durante los años veinte será la única española con una importante presencia en la pantalla mundial y rodará películas con gran presupuesto y directores consagrados: Rosa de Flandes (1922), Violetas imperiales (1923), La tierra prometida (1924), Ronda de noche (1925), Nocturno (1926), Carmen (1926), La venenosa (1928). En 1932 haría la versión sonora de Violetas imperiales. Entre finales de 1926 y principios de 1927 rodó para la Fox cuatro cortometrajes, escenificando canciones, que constituyeron pruebas pioneras del cine sonoro. Por su parte, Charles Chaplin, quiso que interpretara a Josefina de Behaurnais en la película sobre Napoleón que pensaba filmar, lo que ella no pudo aceptar por los contratos que tenía apalabrados. 

  La actuación de Raquel en el Empire neoyorquino (1926) marca la cima de su carrera. Actúa en solitario, percibe mil cien dólares por función y el éxito supera al de cualquier otro artista. En su despedida el telón se levantó veintitrés veces y hubo que apagar las luces para que el público abandonara el recinto. La gira de este a oeste del país tuvo los mismos perfiles aunque se suspendió por discusiones con su empresario. Durante estos años Raquel vive en Francia en los hoteles más suntuosos, adquiere un palacio en Versalles, una quinta en Villafranche-sur-mer, un chalet en la madrileña Ciudad Lineal y alquila un palacio en St. Cloud. Residencias decoradas con los más costosos objetos, algunos procedentes de casas reales, como una sillería del Primer Imperio y numerosas obras de arte: Rodin, Carrière, Renoir, Toulouse-Lautrec, Matisse…, aparte de Picasso, Sorolla y otros pintores españoles. Tenía un piano de laca color crema, que había sido de Mozart. Su popularidad en una época tan profusa en estrellas no tuvo nada que envidiar a la de Sarah Bernhardt, la Mistinguette, la Duse, Isadora Duncan o Josephine Baker. Sin lugar a dudas ningún cantante popular español del siglo XX llegó a su fama internacional. El público se agolpaba para verla. En Francia y en Estados Unidos llegó a tener trayectos ferroviarios libres, cuando viajaba con su tren particular en el que figuraban tres cocineros. En España, ya en los primeros años de su éxito, llegaron a aparecer corbatas, perfumes, trajes, abanicos, medias, sombreros, productos de belleza y otros adminículos, como papel de fumar, con el nombre de Meller. Como dijo Ángel Zúñiga: “Gustaba a todos; a las mujeres, a los hombres, a grandes y a chicos; a las clases más encopetadas y a las clases populares sin perder su enorme distinción”. Pero la lista de elogios de unos y otros sería interminable.

  Su éxito se basó en sus grandes condiciones de actriz. Su voz, pequeña pero más educada que la de la inmensa mayoría de sus competidoras, le hubiera bastado para ser de las mejores, pero no para explicar su descomunal éxito. Raquel poseía una sensibilidad especial que convertía cada creación en irrepetible. La escenografía, el vestuario, la gestualización, el modo de decir fascinaban a todo tipo de público. Lamentablemente, su única película sonora, que nos permite apreciar algo de este arte, es ya del tiempo en que se inicia su decadencia.

 Raquel Meller tuvo también el típico carácter de una diva. Caprichosa, susceptible, hipersensible, neurótica, orgullosa, su vida estuvo jalonada de conflictos y polémicas con empresarios, artistas, directores de cine, colegas, periodistas y personas cercanas, que dieron siempre que hablar a la prensa.

 Los años treinta llegan con Raquel en pleno éxito parisino. Aunque las modas vayan por otro lado, su prestigio sobrevivirá hasta la guerra civil, que la encuentra en su casa de Villefranche. En 1937 todavía es la estrella del Casino de París pero en su viaje a Buenos Aires a fin de año ya no es recibida como la primera vez. A su vuelta a España todavía forma con éxito espectáculos propios durante algunos años. Después, va a ser la figura invitada de las más famosas y suntuosas revistas de los años cuarenta: la Compañía Vienesa de Revistas  de los austríacos Artur Kaps y Franz Joham. Pero ya es un protagonismo nostálgico y sentimental. Por otra parte, la guerra mundial le perjudicará sensiblemente al ser embargadas sus propiedades francesas por deudas con el fisco. Su matrimonio (1940) con Edmond Sayac, hombre de negocios muy vinculado al mundo del espectáculo, es una alianza de interés que no prosperará aunque adoptaran un hijo, Jordi Enric, que se unió a Elena, adoptada en la Argentina durante su primera unión. Hijos que murieron trágicamente poco después que la artista.

 A partir de 1950 la figura de Raquel es ya sólo pasto de reporteros sensacionalistas y sus reapariciones hasta 1958 son episódicas aunque continúa ostentando su desmedido orgullo. Pese a que buena parte de su fortuna se había disipado, conservaba joyas, obras de arte y propiedades de sobra para vivir, pero vestía modestamente, tenía costumbres de maniática y es posible que presentara algún tipo de deterioro psíquico. En 1962, tras una caída y con una dolencia cardiaca, es ingresada en el hospital de la Cruz Roja, en el que muere. Su entierro y la posterior inauguración de su monumento en el Paralelo barcelonés fueron multitudinarios.

V. también: 

https://javierbarreiro.wordpress.com/2012/06/08/raquel-meller-el-misterio-y-la-gloria/

https://javierbarreiro.wordpress.com/2012/07/25/cincuentenario-de-raquel-meller/

https://javierbarreiro.wordpress.com/2013/02/27/raquel-meller-125-aniversario-sus-peliculas/

https://javierbarreiro.wordpress.com/2012/10/02/raquel-meller-vista-por-eduardo-zamacois/

                                        BIBLIOGRAFÍA CRONOLÓGICA

-CASTELLVÍ, José María y José María VARÓ, Raquel Meller. La mujer y la artista. La tonadilla y el cuplé. Imprenta Hijos de Domingo Casanovas, Barcelona, 1914.

-LÓPEZ MOYA, Diego, Raquel Meller. La novela de su vida. El elogio de su arte. Libro de intimidades, Madrid, Tipografía Yagües, c. 1918.

-GÓMEZ CARRILLO, Enrique, Raquel Meller, Madrid, Sociedad General Española de Librería, 1919.

-MAGY, Henriette, La vie et l’art de Raquel Meller, Paris, Studio Technique d’Éditions, 1931.

-ZÚÑIGA, Ángel, Una historia del cuplé, Barcelona, Barna, 1954.

-PUJOL, Ramón, Raquel Meller. Vida y arte, Barcelona, Janés, 1956.

-GÓMEZ SANTOS, Marino, Raquel Meller, Madrid, Cliper, 1958.

-LLADÓ, José María, Raquel Meller, Barcelona, Alcides,  1963.

-BARREIRO, Javier, Raquel Meller, Nou Art Thor, Barcelona, 1988.

-SÁIZ VALDIVIELSO, Alfonso Carlos, Me llamaron Raquel, Bilbao, Laida, 1988.

-BARREIRO, Javier, Raquel Meller y su tiempo, Zaragoza, Gobierno de Aragón, 1992. 

-BARREIRO, Javier, Siete cupletistas de Aragón, Zaragoza, PRAMES, 1998.

-CALVO ROMERO, Dolores, Raquel Meller. Una mujer, una artista, Zaragoza, Diputación de Zaragoza-Ayuntamiento de Tarazona, 2004. 

-BARREIRO, Javier, Voces de Aragón, Zaragoza, Ibercaja, 2004.

                                           DISCOGRAFÍA  SELECTA*

La modistilla, Odeón A135315, 1912; Ven y ven, Odeón A135318, 1912; Mala entraña, Odeón A138447, 1917:  Flor de te, Odeón A138439, 1917; El relicario, Odeón, A138716, 1918 La violetera Odeón, 100393, 1921; Flor del mal, Odeón A139608, 1922; Mariana, Odeón A139621, 1922; La tarde del Corpus, Odeón 102054, 1925; Nena, Odeón 200054b, 1928; Rafaeliyo, Odeón 203146b, 1929; La taquimeca, Odeón 184538b, 1935.

 *La discografía completa y ampliamente detallada figura en mi libro Raquel Meller y su tiempo

                                                       Ataviada para interpretar “El relicario”

                                                         FILMOGRAFÍA

-Ricardo. de BAÑOS, Los arlequines de seda y oro (La gitana blanca), 1919.

-Henry ROUSSELL, Les oprimés (Rosa de Flandes), 1922.

-Henry ROUSSELL, Violettes imperiales, 1923.

-Henry ROUSSELL, La terre promise (La tierra prometida), 1924.

-Marcel SILVER, La ronde de nuit (Ronda de noche), 1925.

 -Marcel SILVER,  Nocturne, 1926.

 -Jacques FEYDER, Carmen, 1926.

-T. W. CASE, Flor del mal-La mujer del torero-Tarde del Corpus-El noi de la mare (cortos), 1927.

 -Roger LION, La venenosa (1928).

-Henry ROUSSELL, Violettes imperiales, 1933.

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comentarios
  1. José Martínez dice:

    Me gustaria poder saber si tendrías, algunas fotos de la Peluqueria de la Paca, que estaba en la antigua calle Cervelló, hoy día se llama Floristes de la Rambla.
    Mi suegra la Pepita Asensio Segura conocía a la Raquel Meller y Amiga de la Paca.
    (Mi mujer es la nieta de la Peluquera la Paca)

  2. Miguel Serrano dice:

    Hola! Buscando por la red la biografía de Raquel Meller, me encuentro con su blog y me gustaría poder conocer la data de un disco de gramófono que tengo con la obra, ¨Nicolas¨ Odeón A135890. Acompañada de la orquesta de Barcelona. Gracias anticipadas y estupendo blog

  3. Carlos dice:

    Hola, desde hace tiempo estoy buscando la pelicula de Violetas Imperiales de 1923, he acudido a a infinidad de sitios, incluida la Filmoteca Nacional en la que me dijeron que la cinta está desaparecida y no se guarda copia.

    Por otro lado, he encontrado una entrada sobre un ciclo que tuvo lugar en 2008 en la filmoteca de Mexico, se exponían películas de principios de siglo XX y había películas recuperadas del cine mudo, entre ellas se encontraba violetas imperiales y la cinta restaurada, fúe cedida por el BFI “British Film Institute”, pero no he sido capaz de volver a encontrar algo al respecto.

    Por eso, me pongo en contacto contigo para saber si conoces algo sobre esta película, o si has tenido la oportunidad de verla.

    También si es posible me gustaría saber quien pudiera ayudarme.

    Muchas gracias por tu blog, ya que ademas de ser muy educativo y divulgativo, esta lleno de conocimiento….gracias por compartir y por el tiempo que le dedicas.

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