AMIGOS DE ALBANIA Y AMIGOS DE SÍ MISMOS

Publicado: octubre 23, 2011 en Artículos
Etiquetas:, ,

  (Publicado en Aragón Digital, 5-II-2010)

Cuando yo moceaba, existía una Asociación de Amigos de Albania, de la que, por cierto, formaban parte varios amigos míos. En su mayoría, eran gente normal: los había inteligentes, solidarios, hasta alguno había medianamente divertido. Pero su disentería mental –por más que usual en la época- les llevaba a esta aberración del empecinamiento que no tenía otro fundamento que alinearse con un régimen comunista representante de las más puras esencias estalinistas, que los otros estados del “telón” iban abandonando. Supongo que les parecería ejemplar esa rigidez ideológica aunque en su vida fueran tan tibios como cualquiera.

  Albania era, como lo es ahora, un país expoliado secularmente. Antes, por los turcos o por los de señores de horca y cuchillo, después, por los dirigentes comunistas y hoy, por esos mismos capitostes que se han quedado con el petróleo, con los guardaespaldas y con las estructuras mafiosas, como antes se habían quedado con los coches, privilegio de los funcionarios del partido, a los que no tenía derecho el pueblo, que, en cambio, sí lo tenía a las cabras. Uno de los jefes, un tal Tacic, es el que organizó el reciente bolo con el Real Madrid en el Estadio Nacional. Recinto, que se quedó hora y media sin luz, lo que valió para que el ministro de Energía apareciese hecho una furia y destituyese al director del Estadio, lo mismo que en las películas de romanos, el malo echaba a los cocodrilos al centurión que había dejado escaparse al bueno.

 Así van las cosas por ahí mientras, por aquí, leo un libro acerca de nuestros dirigentes políticos, económicos e intelectuales en el que se albergan “serias dudas acerca de la fortaleza cívica y patriotismo de la mayoría de sus actos”. Estas clases dirigentes aparecen emborrachadas por un enriquecimiento tan veloz como no ocurría desde hace siglos, ensoberbecidas por unos éxitos inimaginables, de modo que viven “instaladas en el litigio político constante en busca de las correspondientes rentas de situación, mientras, en el piso de abajo, la gente de a pie tiende más al pacto, al sentido práctico y a la cohabitación más o menos paciente con la adversidad”. No parece que Enric Juliana, que así se llama el autor, vaya muy desencaminado.

  Venturosamente, no hemos llegado a la distancia entre dirigentes y pueblo que jaleaban los Amigos de Albania, entre otras cosas porque el número de gentes que entre autonomías, comarcas, diputaciones, ayuntamientos y comisiones que se dedican a la cosa política, hace imposible que les toque a mucho. Así que, aquí, muchos se aplican aquello de que siempre es más agradable observar que ser observado y prefieren criticar a meter la mano, sabiendo que lo único valioso es aquello que se espera. Quien ha logrado lo que perseguía ya no alberga esperanzas sino simplemente ansiedad por sacar los réditos a lo que ha conseguido.

 Es muy difícil que coincidan dos cosas: estar satisfecho de uno mismo y que los demás estén satisfechos de uno. En este país la mayor parte de los políticos parecen haber apostado por la primera opción.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s