EMPIEZA BONITO, ACABA EN CHARQUITO

Publicado: octubre 5, 2011 en Artículos

 (Publicado en Aragón Digital, 12-15 de marzo de 2010)

A la vuelta de Fernando VII al trono tras la invasión francesa, el ayuntamiento de Santander, tan pelotillero como cualquier otro, encargó a Goya un retrato del monarca para, presidir el salón de sesiones. Debía  cumplir ciertas condiciones y el monto que pudieron disponer para ello fue, en este caso, ocho mil reales de vellón. Contestó Goya comentando que, si querían el retrato tal como lo solicitaban, habrían de subir la asignación, a lo que retrucó el ayuntamiento que eso era todo lo que tenía.

 Solventó el artista el encargo pintando un magnífico cuadro de 205 x 123 cms. que, en la parte superior, muestra todo el virtuosismo del pincel goyesco pero a medida que se desciende, los rasgos se van acelerando y difuminando, de modo que el león con las cadenas rotas entre las garras, que figura a los pies del rey felón, parece mucho más un mastín jubilado que el rey de la selva, mientras las cadenas, cualquiera pensaría que son los restos de su condumio.

Algo así le ha pasado con nuestra democracia que nos fue vendida como un maravilloso logro de la civilidad y el buen sentido de nuestros políticos mientras se colocaba a la llamada transición como modelo de transformaciones políticas y periodistas y dirigentes rivalizaban en proclamar cómo el mundo admiraba dicho prodigio.

 No todos quedaron convencidos de tal portento pero, como lo que se repite mucho acaba pareciendo verdad, así se aceptó por la compacta mayoría hasta que el melón se fue abriendo del todo y viose que la ley electoral consagraba un cansino bipartidismo que, para colmo, estaba sometido a los nacionalistas, que iban consiguiendo un poder que jamás pensaron en lograr. Viose, asimismo, que el estado de las autonomías era un saco sin fondo para el gasto y consagraba la desigualdad de unas y otras pero que las favorecidas económica y políticamente eran las que siempre podían seguir reclamando y tildando de reaccionarios a quienes se opusieran a sus designios. Viose también que la independencia del poder judicial era cosa que preocupaba mucho a los partidos, con lo que se fue eliminando, sin mayor reacción que la de aquellos a quienes en un momento dado perjudicaba.

 Si, por su parte, el Tribunal Constitucional consagraba disparates jurídicos, el ejecutivo no cumplía la Constitución y seguía manteniendo un concordato con el Vaticano que parecía estar redactado por el mismísimo San Pedro y el control social era entregado a unos sindicatos seguidistas mientras las antaño luchadoras asociaciones de vecinos y otros órganos de participación ciudadana iban cayendo en las garras de la subvención y dejando en el rincón sus acciones reivindicativas, todo llevaba a considerar que las ilusiones levantadas tras la muerte de Franco se habían ido rebajando y hasta envileciendo, con la bendición de quienes detentan el control social.

 Como el retrato de Goya, nuestra democracia se ha ido degradando, como se ha degradado la educación, como se ha degradado la prensa y como se degradan las ilusiones. Para metérnosla con vaselina tienen esas benditas televisiones, cuyos minutos valen miles de euros, excepto si es para promocionar a Cristiano Ronaldo, los abyectos culebrones de famosos o la Pasarela Cibeles. Como en el retrato de Goya, el pueblo representado por el león, parecía haber roto sus cadenas pero anda alimentándose con la basura que ha tenido a bien dejar por allí el rey felón.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s